"Y fue
precisamente en esta tierra donde una vez
vivió un hombre, un hombre tan solitario
que, con el paso de los años, las lágrimas
habían labrado unos profundos surcos en sus
mejillas".

LA
PERDIDA DE LA PIEL.
l desarrollo
del conocimiento, tal como se produce en las
versiones de <<Barba Azul>>,
<<Campanilla>>, <<La
comadrona del diablo>>, <<La rosa
silvestre>> y otros, se inicia con
sufrimiento. El desarrollo parte de la
inconsciencia, pasa por distintas formas de
engaño y desde éste llega al hallazgo del
camino del poder y, sobre todo, de la
profundidad. El tema de la fatídica captura
que pone a prueba la conciencia y termina en
un profundo conocimiento es constante en los
cuentos de hadas protagonizados por mujeres.
Tales cuentos contienen unas sólidas
instrucciones para todas nosotras acerca de
la conducta que deberemos observar en caso de
que nos capturen y de lo que tendremos que
hacer para huir del cautiverio y pasar a
través del bosque como una loba con ojo
agudo.
Al final,
cualquier mujer que permanezca demasiado
tiempo alejada de su hogar espiritual, se
cansa. Tal como debe ser. Entonces busca de
nuevo su piel para recuperar el sentido del
yo y del alma y restaurar su perspicaz y
oceánica sabiduría. Este gran cielo de ir y
volver, ir y volver, posee en el interior de
la naturaleza instintiva femenina un
carácter reflejo y es innato en todas las
mujeres a lo largo de toda la vida, desde la
infancia, la adolescencia y la edad adulta,
pasando por el amor, la maternidad, el arte y
la sabiduría hasta llegar a la vejez y mas
allá de ésta. Estas fases no tienen por
qué ser necesariamente cronológicas, pues
muchas veces las mujeres de mediana edad son
más recién nacidas, las ancianas son unas
amantes apasionadas y las niñas pequeñas
saben muchas cosas acerca de los
encantamientos de las brujas.
Una y otra vez
perdemos esta sensación de encontrarnos por
entero en nuestra piel por los motivos ya
mencionados y también a causa de un
prolongado cautiverio. Las que se esfuerzan
demasiado y sin el menor descanso también
corren peligro. La piel del alma se desvanece
cuando no prestamos atención a lo que
estamos haciendo y, sobre todo, a lo que ello
nos cuesta.
Todas las
criaturas de la tierra regresan a casa. Es
curioso que hayamos creado santuarios de
fauna salvaje para el ibis, el pelícano, el
airón, el lobo, la grulla, el venado, el
ratón, el alce y el oso, pero no para
nosotros mismos en los lugares donde vivimos
día tras día. Sabemos que la perdida del
hábitat es lo peor que le puede ocurrir a
una criatura libre. Censuramos con vehemencia
el hecho de que los territorios naturales de
otras criaturas estén rodeados de ciudades,
fincas, autopistas, ruido y otros elementos
discordantes como si nosotros no
estuviéramos rodeados y afectados por las
mismas cosas. Sabemos que, para que las
criaturas puedan seguir viviendo, es
necesario que estas tengan de vez en cuando
un hogar en el que se sientan libres y
protegidas.
Tradicionalmente
solemos compensar la perdida de un hábitat
más sereno tomándonos unas vacaciones que
deberían ser un placer, sólo que muchas
veces no lo son. Podemos compensar nuestras
discordancias de los días laborales
procurando eliminar las cosas que nos tensan
los músculos trapecios y deltoides y los
convierten en unos dolorosos nudos.
Todo está muy
bien, pero, para la psique del alma y del yo,
las vacaciones no equivalen a un refugio. El
tiempo libre o el descanso no son lo mismo
que regresar a casa. La tranquilidad no es lo
mismo que la soledad.
Sabemos que las
decisiones equivocadas se producen de
distintas maneras. Una mujer se casa
prematuramente. Otra se queda prematuramente
embarazada. Otra se va con una pareja
inadecuada. Otra entrega su corazón a cambio
de <<tener cosas>>. Otra se deja
seducir por toda una serie de ilusiones, otra
por promesas, otra por <<demasiada
bondad>> y escasez del alma, otra por
exceso de ligereza y falta de robustez. Y en
los casos en que la mujer va medio
despellejada, ello no se debe necesariamente
a que sus decisiones sean erróneas sino más
bien a que ha permanecido demasiado tiempo
lejos de su hogar espiritual, se ha secado y
no le sirve de nada a nadie y tanto menos a
sí misma. Hay cientos de maneras de perder
la piel del alma.
En las culturas
cazadoras, el pellejo equivale al alimento
por tratarse del producto más importante
para la supervivencia. Se utiliza para hacer
botas, forrar parkas, impermeabilizar las
prendas y evitar que el hielo entre en
contacto con la cara y las muñecas. El
pellejo mantiene secos y a salvo a los niños
pequeños, protege y calienta los vulnerables
vientres, espaldas, pies, manos y cabeza de
los seres humanos. Perder el pellejo es
perder la protección, el calor, el precoz
sistema de alarma, la vista instintiva.
Psicológicamente, estar sin pellejo induce a
una mujer a hacer lo que cree que debe hacer
y no ya lo que sinceramente sesea. La induce
a seguir cualquier cosa o cualquier persona
que le parezca la más fuerte, tanto si le
conviene como si no. Entonces salta mucho y
mira poco. Se muestra graciosa en lugar de
incisiva, rechaza y aplaza las cosas entre
risas. Se abstiene de dar el siguiente paso,
de hacer el necesario descenso y de
permanecer allí abajo el tiempo suficiente
como para que ocurra algo.
Desde el
momento de nacer, existe en nuestro interior
el salvaje impulso de que nuestra alma
gobierne nuestra vida, pues la comprensión
de que es capaz el ego resulta bastante
limitada. Imaginemos el ego sujeto con una
permanente correa relativamente corta; sólo
puede penetrar hasta cierto punto en los
misterios de la vida y el espíritu. Por
regla general, se asusta, pues tiene la mala
costumbre de reducir cualquier numinosidad a
un <<eso no es más que>>. Exige
hechos observables. Al ego no le suelen
sentar bien las pruebas de carácter
sentimental o místico. Por eso está solo y
es muy limitado en las elaboraciones de esta
clase y no puede participar por entero en los
más misteriosos procesos del alma y la
psique. Y, sin embargo, el hombre solitario
anhela el alma y distingue vagamente las
cosas espirituales y salvajes cuando las
tiene cerca.
Los términos
<<alma>> y
<<espíritu>> se suelen usar
indistintamente, pero en los cuentos de hadas
el alma siempre es el pro-gynitor y el
progenitor del espíritu. En la hermenéutica
arcana, el espíritu nace del alma. El
espíritu hereda la materia o se encarna en
ella para averiguar datos acerca del mundo y
transmitirlos al alma. Cuando no hay
interferencias, la relación entre el alma y
el espíritu es perfectamente simétrica y el
uno enriquece al otro. El alma y el espíritu
constituyen una ecología, como un estanque
en el que las criaturas de abajo alimentan a
las de arriba y las de arriba alimentan a las
de abajo.
En los
comienzos de la vida de una persona el ego
siente curiosidad por el mundo del alma, pero
se preocupa más a menudo por la
satisfacción de sus propios apetitos. El ego
nace al principio en nosotros como potencial,
y el mundo que nos rodea es el que lo
configura, lo desarrolla y llena de ideas,
valores y deberes: nuestros padres, nuestros
profesores, nuestra cultura. Y así debe de
ser, dado que se convierte en nuestra
escolta, nuestro blindaje y nuestro
explorador en el mundo exterior. No obstante,
si no se permite que la naturaleza se irradie
hacia arriba y a través del ego,
confiriéndole color, jugo y capacidad
instintiva de reacción, por mas que la
cultura apruebe lo que se haya inculcado en
este ego, el alma no aprueba, no puede ni
jamas podrá aprobar el carácter incompleto
de semejante trabajo.
El ego es muy
tosco en comparación con el alma. Su manera
de hacer las cosas no suele ser sensible ni
evocadora. Pero siente una ligera atracción
que apenas comprendepor la
belleza de la luz. Y eso, de alguna manera y
durante algún tiempo, lo tranquiliza.
Por
consiguiente, nuestro ego-yo hambriento de
alma roba el pellejo. <<Quédate
conmigo susurra el ego--. Yo te haré
feliz, aislándote de tu yo-alma y de tus
ciclos de regreso a tu hogar del alma. Te
haré muy feliz. Quédate, por favor>>.
De esta manera, tal como corresponde al
comienzo de la individuación femenina, el
alma se siente obligada a establecer una
relación con el ego. La función mundana del
servilismo del alma con respecto al ego se
produce para que aprendamos como es el mundo
y la manera de adquirir cosas, de trabajar y
de distinguir todo lo bueno de lo no tan
bueno, para que sepamos cuándo movernos,
cuándo estarnos quietas y cómo convivir con
otras personas, y para que aprendamos la
mecánica y las intrigas de la cultura, la
manera de conservar un empleo y de sostener
en brazos a un niño, de cuidar el cuerpo y
encargarnos de los negocios, es decir, todas
las cosas del mundo exterior.

EL HIJO
ESPIRITUAL.
n algunos de
los cuentos más importantes, como el
gaélico La bella y la bestia, el
mexicano La bruja milagrosa y el
japonés Tsukino Waguma: El oso, el
hallazgo del camino de regreso al propio
orden psíquico se inicia con la
alimentación o el cuidado de una mujer, un
hombre o una bestia solitaria y/o herida. El
hecho de que semejante hijo, capaz de
atravesar dos mundos tan distintos, pueda
proceder de una mujer sin piel y
<<casada>> con algo de sí misma
o del mundo exterior tan solitario y
subdesarrollado, es uno de los milagros
constantes de la psique. Algo ocurre en
nuestro interior cuando nos encontramos en
esta situación, algo que genera un estado
emocional, una minúscula nueva vida, una
pequeña llama que arde en condiciones
imperfectas, difíciles e incluso inhumanas.

LA
RESECACION Y LA LISIADURA.
asi todas las
depresiones, los tedios y las erráticas
confusiones de una mujer se deben a una vida
del alma fuertemente limitada en la que la
innovación, los impulsos y la creación
están restringidos o prohibidos. La fuerza
creativa confiere a las mujeres un enorme
impulso que las induce a actuar. No podemos
pasar por alto la existencia de los numerosos
robos e incapacitaciones del talento de las
mujeres que se producen por medio de las
restricciones y los castigos que la cultura
impone a sus instintos naturales y salvajes.
Podemos escapar
de esta situación siempre y cuando haya un
río subterráneo o incluso un pequeño
arroyo procedente de algún lugar del alma
que vierta sus aguas en nuestra vida. Sin
embargo, si una mujer que se encuentra
<<lejos de casa>> cede todo el
poder, se convertirá primero en una niebla,
después en un vapor y finalmente en una
simple brizna de su antiguo yo salvaje.

LA
LLAMADA DEL VIEJO.
¿
ué es este
grito del mar? Esta voz del viento que llama
al niño y lo hace levantar de la cama y
salir a la noche es similar a un sueño que
surge en la conciencia del soñador como una
simple voz incorpórea. Dicen que los sueños
en que aparece la voz incorpórea pueden
producirse en cualquier momento, pero muy
especialmente cuando el alma pasa por una
situación apurada; en tales circunstancias,
el yo profundo se lanza por así decirlo a la
caza. ¡Bang! Habla la voz del alma de una
mujer. Y le dice lo que va a ocurrir a
continuación.
Menos mal que
existe esta señal natural del regreso a
casa, tanto más insistente cuanto mayor es
nuestra necesidad de regresar. La señal se
dispara cuando todo empieza a ser
<<demasiado>>, tanto en sentido
positivo como negativo. Puede haber llegado
el momento de regresar a casa, tanto cuando
existe demasiado estimulo positivo como
cuando se registra una incesante disonancia.
Es posible que estemos demasiado inmersas en
algo, que algo nos haya agotado demasiado,
que nos amen demasiado, o demasiado poco, que
trabajemos demasiado o demasiado poco. Todas
estas cosas tienen un precio muy alto. En
presencia de un <<demasiado>>,
nos vamos secando poco a poco, se nos cansa
el corazón, empieza a faltarnos la energía
y surge en nosotras un misterioso anhelo
que sólo acertamos a describir como
<<un algo>>-- que se intensifica
cada vez más, es entonces cuando nos llama
el viejo.

LA
PROLONGACION EXCESIVA DE LA ESTANCIA.
n las boscosas
colinas de Indiana y Michigan, vive un
sorprendente grupo de granjeros cuyos
antepasados llegaron allí hace mucho tiempo
desde las colinas de Kentucky y Tennessee.
Aunque su lenguaje esta plagado de
incorrecciones gramaticales de todo tipo, son
unos grandes lectores de la Biblia y, por
consiguiente, suelen emplear bellas y
musicales palabras tales como: iniquidad,
aromático y cántico. Y, además, utilizan
muchas expresiones que se refieren al
cansancio y a la ignorancia de las mujeres.
La gente del campo no pule mucho las
palabras. Las corta en bloques, las junta en
pedazos que llama frases y las suelta tal y
como vienen. <<Lleva demasiado tiempo
trabajando como una burra>>,
<<está derrengada>>,
<<está tan cansada que ya ni siquiera
encuentra el camino del establo>> y,
especialmente, la brutal descripción,
<<dar de mamar a una camada
muerta>>, es decir, malgastar su vida
en un matrimonio, un trabajo o una tarea
inútil o insatisfactoria.
Cuando una
mujer lleva demasiado tiempo lejos de casa,
cada vez se siente menos capaz de avanzar por
la vida. En lugar de tirar de un arnés
elegido por ella misma, cuelga del que le ha
n impuesto. Está tan exhausta y aturdida que
pasa cansinamente por delante del lugar en el
que podría hallar alivio y consuelo. La
camada muerta está integrada por ideas,
tareas y exigencias que no dan resultado,
carecen de vida y no le aportan ninguna vida.
La mujer que se encuentra en semejante estado
palidece pero se vuelve irritable, es cada
vez más exigente pero, al mismo tiempo,
está más dispersa. Su vela arde y es cada
vez más corta. La cultura popular lo llama
<<consumirse>>, pero es algo mas
que eso, es hambre del alma. Cuando se
llega a este extremo, no queda más remedio
que hacer una cosa; la mujer sabe finalmente,
no que quizá o que a lo mejor volverá a
casa sino que tiene que volver a casa.
El hombre, que
también está reseco y tiene la cara llena
de grietas por haber permanecido tanto tiempo
solo, ha conseguido que la mujer foca entre
en su casa y su corazón, prometiéndole que,
al cabo de un cierto periodo, él le
devolverá el pellejo y entonces ella podrá
quedarse con él o regresar a su país si
así lo desea. ¿qué mujer no se sabe de
memoria esta promesa rota? <<En cuanto
termine esto que estoy haciendo me podré ir.
En cuanto pueda marcharme... Me iré en
primavera. Me iré pasado el verano. Cuando
los niños vuelvan a la escuela... Mas tarde
en otoño cuando los arboles son tan
hermosos, me iré. Esperaré hasta la
primavera... Esta vez lo digo en
serio.>>
El regreso a
casa es especialmente importante cuando la
mujer ha estado ocupada con cuestiones del
mundo exterior y ha permanecido en él
demasiado tiempo. ¿Qué duración tiene este
tiempo? En cada mujer es distinta, pero baste
decir que las mujeres saben con absoluta
certeza cuándo han permanecido demasiado
tiempo en el mundo y ya es hora de regresar a
casa. Sus cuerpos están en el aquí y el
ahora, pero sus mentes están muy lejos. Se
mueren de ganas de iniciar una nueva vida.
Ansían volver al mar. Viven simplemente para
el mes que viene, hasta que pase el semestre,
están deseando que termine el invierno para
poder volver a sentirse vivas, están
deseando que llegue una fecha místicamente
establecida en algún momento del futuro en
la que finalmente serán libres de hacer algo
prodigioso. Creen que se morirán si no...
(llena tú misma el espacio en blanco). Y
todo tiene un aire de duelo. Experimentan
desasosiego. Sensación de privación.
Nostalgia. Tiran de los hilos sueltos de su
falda y se pasan largo rato mirando a través
de las ventanas. Y no se trata de un malestar
transitorio. Es algo permanente que se va
intensificando conforme pasa el tiempo.
Entre las lobas
no se dan estas sensaciones de división a
propósito de la partida o la permanencia,
pues trabajan, paren, descansan y vagabundean
siguiendo unos ciclos. Forman parte de un
grupo que comparte los trabajos y los
cuidados cuando otros miembros de la manada
se hallan ausentes. Es una buena manera de
vivir. Es una manera de vivir que posee toda
la integridad de lo femenino salvaje.
El impulso que
experimentan las mujeres de <<curarlo
todo y arreglarlo todo>> es una
peligrosa trampa creada por las exigencias
que nos impone nuestra cultura y que
consisten sobre todo en las presiones que nos
obligan a demostrar que no estamos ahí sin
hacer nada como unos pasmarotes sino que
poseemos un valor amortizable; podríamos
decir incluso que en algunas partes se nos
obliga a demostrar que valemos para algo y
que, por consiguiente, tenemos derecho a
vivir. Estas presiones se introducen en
nuestra psique cuando somos muy jóvenes e
incapaces de juzgar y oponer resistencia.
Más tarde las presiones se convierten en
ley, a no ser que las desafiemos o hasta que
nos decidamos a hacerlo.

LA
LIBERACION, LA INMERSION.
¿
ué es el
ansia de hogar? Es el instinto de volver, de
ir al lugar recordado. Es la capacidad de
encontrar tanto de día como de noche el
propio hogar. Todas sabemos cómo regresar a
casa. Por mucho tiempo que haya transcurrido,
sabemos encontrar el camino. Caminamos de
noche cruzando tierras extrañas y tribus
desconocidas sin ningún mapa, preguntando a
los viejos personajes que encontramos por el
camino: <<¿Por donde se va?>>.
La respuesta
exacta a la pregunta <<¿Dónde está
el hogar?>> es más complicada, pero se
trata en cierto modo de un lugar interior, de
un lugar del tiempo más que del espacio, en
el que una mujer se siente entera. El hogar
está allí donde un pensamiento o un
sentimiento se puede conservar sin que se
interrumpa o nos sea arrebatado por que otra
cosa exige nuestro tiempo y nuestra
atención. A lo largo de los siglos las
mujeres han encontrado miles de maneras de
tenerlo y crearlo aunque sus deberes y sus
tareas fueran interminables.
Es justo que
las mujeres se esfuercen por salir, se
liberen, tomen, hagan, conspiren y afirmen su
derecho a regresar a casa. El hogar es un
estado de animo continuado o una sensación
que nos permite experimentar sentimientos no
necesariamente manifestados en el mundo
exterior: asombro, visión, paz, liberación
de las preocupaciones, de las exigencias, de
los constantes parloteos. Todos estos tesoros
del hogar se tienen que almacenar en la
psique para su posterior utilización en el
mundo de arriba.
Aunque hay
muchos lugares físicos a los que una puede
ir para <<sentir>> su regreso a
este hogar especial, el lugar físico
propiamente dicho no es el hogar; es tan
sólo el vehículo que mece el ego para que
se duerma mientras recorremos el resto del
camino solas. Los vehículos que utilizan las
mujeres para regresar a casa son muchos: la
música, el arte, el bosque, la espuma del
mar, el amanecer, la soledad. Todos ellos nos
conducen al nutritivo mundo interior del
hogar que posee sus propias ideas, su orden y
su sustento.
Algunas mujeres
nunca regresan a casa y siguen viviendo su
vida en la zona zombi. Lo más cruel
de su estado exánime es que la mujer actúa,
camina, habla, se comporta, e incluso hace un
montón de cosas, pero ya no percibe los
efectos de lo que ha fallado. Si los
percibiera, su dolor la obligaría a
solventar el fallo. Pero no, la mujer que se
encuentra en semejante estado sigue avanzando
medio ciega con los brazos extendidos para
defenderse de la angustiosa perdida del
hogar. Tal y como dicen en las Bahamas:
<<Se ha vuelto sparat>>,
es decir, su alma se ha ido sin ella y la ha
dejado debilitada, haga lo que haga.
En este estado
las mujeres experimentan la extraña
sensación de hacer muchas cosas que no les
producen la menor satisfacción. Hacen lo que
creen que deseaban hacer, pero el tesoro que
sostenían en sus manos se ha trocado en
cierto modo en polvo. Es bueno que una mujer
en semejante estado tenga esta percepción.
El descontento es la puerta secreta que
permite acceder a un cambio significativo y
propiciador de vida.
Para algunas
mujeres el hogar es un bosque, un desierto,
un mar. En realidad, el hogar es
holográfico, se desarrolla en toda su
plenitud incluso en un solo árbol, un solo
cacto del escaparate de una tienda, un
estanque de serenas aguas. Se desarrolla
también en toda su potencia en una amarilla
hoja caída sobre el asfalto, una roja maceta
de arcilla que espera la plantación de una
raíz o una gota de agua sobre su tierra.
Cuando una mujer se concentra con los ojos
del alma, ve el hogar en muchísimos lugares.
Si la mujer
valora al máximo sus ciclos de regreso a
casa, aquellos que la rodean también
aprenderán a valorarlos. Pero no cabe duda
de que también se puede disfrutar del
<<hogar>>, reservando un poco de
tiempo de nuestra rutina cotidiana, un tiempo
que tiene que ser sagrado y estar dedicado
exclusivamente a nuestra propia persona. La
frase <<dedicado exclusivamente a
nuestra propia persona>> puede
significar cosas distintas para distintas
mujeres. Para algunas el hecho de encerrarse
en una habitación, pero estar disponible
para los demás puede ser un estupendo
regreso a casa. Otras, en cambio, necesitan
que no se produzca la más mínima
interrupción cuando se sumergen en el hogar.
Nada de: <<Mami, mami, ¿dónde están
mis zapatos?>> Nada de:
<<Cariño, ¿necesitamos algo de la
tienda?>>.
Cualquiera que
sea el periodo de tiempo que permanezcamos en
nuestro hogar, tanto si es una hora como si
son varios días, recuerda que otras personas
pueden cuidar de tus gatos aunque tus gatos
digan que sólo tú lo sabes hacer bien. Tu
perro intentara hacerte creer que estás
abandonando a un niño en la carretera, pero
te perdonará. La hierba se marchitará un
poco, pero reverdecerá. Tú y tu hijo os
echaréis mutuamente de menos, pero os
alegraréis de veros a tu regreso. Puede que
tu pareja refunfuñe. Lo superará. Puede que
tu jefe te amenace. También lo superará.
Permanecer demasiado tiempo lejos de casa es
una locura. Regresar a casa es la cordura.
Cuando el ciclo
del regreso a casa de las mujeres sufre
algún trastorno, muchas creen que, para
poder sentirse libres de marcharse y
satisfacer sus necesidades psíquicas, tienen
que pelearse con su jefe, con sus hijos, con
sus padres o con su pareja. Y entonces se
produce el estallido y la mujer dice:
<<Bueno pues, me voy. Como eres tan...
(llena tú misma el espacio en blanco), me
voy y sanseacabó.>> Sube al coche y en
medio del rugido del motor y de una polvareda
de grava, se larga sin más.
Cuando una
mujer tiene que luchar por lo que en justicia
le corresponde, siente que su deseo de
regresar a casa está absolutamente
justificado. Es interesante observar que, en
caso necesario, los lobos luchan para
conseguir lo que quieren, tanto si se trata
de comida como si se trata de sueño, sexo o
tranquilidad. Podría parecer que la lucha
por conseguir lo que u no quiere es la
adecuada reacción instintiva cuando la
persona tropieza con obstáculos. Sin
embargo, en el caso de muchas mujeres la
lucha se tiene que combatir también, o
exclusivamente, en su interior contra todo el
complejo interno que niega su necesidad. Por
otra parte, el hecho de haber estado en casa
y haber regresado de allí permite que una
mujer pueda rechazar con más eficacia una
cultura agresiva.

LA MUJER
MEDIAL: LA RESPIRACION BAJO EL AGUA.
xiste en el
núcleo esencial de las mujeres lo que Toni
Wolffe, un analista junguiano que vivió en
la primera mitad del siglo XX, llamó
<<la mujer medial>>. La mujer
medial está situada entre los mundos de la
realidad consensual y del inconsciente
místico y actúa de mediadora entre ambos.
La mujer medial es la transmisora y receptora
de dos o más serias de valores e ideas. Es
la que da vida a nuevas ideas, cambia las
ideas antiguas por las innovadoras, se
traslada desde el mundo de lo racional al
mundo de la imaginación. <<Oye>>
cosas, <<sabe>> cosas e
<<intuye>> lo que va a ocurrir a
continuación.
La Mujer
Salvaje es la combinación de sentido común
y sentido del alma. La mujer medial es su
doble y también es capaz de experimentar
ambas cosas. La mujer medial pertenece a este
mundo pero puede viajar sin dificultad hasta
las honduras de la psique. Algunas mujeres
tienen este don innato. Otras lo adquieren.
No importa la forma en que una mujer lo
consiga, pero uno de los efectos del regreso
habitual a casa es el fortalecimiento de la
mujer medial de la psique cada vez que una
mujer va y viene.

LA SALIDA
A LA SUPERFICIE.
os inuit dicen
que estas herramientas pertenecen a
<<una mujer de verdad>>. Son los
que necesita una mujer para <<labrarse
su propia vida>>. Su cuchillo corta,
viste, libera, dibuja, hace que los
materiales encajen. Su conocimiento de los
palillos para encender el fuego le permite
encender el fuego en las mas adversas
condiciones. Sus piedras labradas expresan su
sabiduría mística, su repertorio curativo y
su unión personal con el mundo del
espíritu.
Utilizando la
terminología psicológica, estas metáforas
tipifican las fuerzas comunes a la naturaleza
salvaje. En la psicología junguiana
clásica, algunos podrían denominar este
tándem el eje del ego-yo. En el argot de los
cuentos de hadas el cuchillo es, entre otras
cosas, una herramienta visionaria destinada a
cortar la oscuridad y ver las cosas ocultas.
Las herramientas para encender el fuego
representan la capacidad de crear el propio
alimento, de transformar la propia vida en
una vida nueva, de repeler el negativismo
inútil. Se pueden considerar la
representación de un impulso innato que
refuerza los materiales básicos de la
psique. Tradicionalmente, los fetiches y
talismanes ayudan a la heroína y al héroe
de los cuentos de hadas a recordar la
cercanía de las fuerzas del mundo
espiritual.
Para una mujer
moderna, el ulu, es decir, el
cuchillo, simboliza la perspicacia, la
disposición y la capacidad de alejarse de lo
superfluo, de imponerse unos objetivos claros
y de labrarse unos nuevos principios. La
capacidad de encender el fuego representa su
capacidad de levantarse después de un
fracaso, de crear pasión en su propio nombre
y de quemar algo hasta dejarlo reducido a
cenizas en caso necesario. Las piedras
labradas encarnan el recuerdo de su propia
conciencia salvaje y su unión con la vida
instintiva natural.

LA
PRACTICA DE LA SOLEDAD DELIBERADA.
ara poder
conversar con lo femenino salvaje una mujer
tiene que abandonar transitoriamente el mundo
y sumirse en un estado de soledad en el
sentido mas antiguo de la palabra. Hace
tiempo, el adjetivo ingles alone
(solo), equivalía a dos palabras: all one,
es decir, <<todo uno>>. Ser todo
uno significaba ser una unidad total, una
unicidad, tanto con carácter esencial como
transitorio. Éste es precisamente el
objetivo de la soledad, ser totalmente uno
mismo. Es la mejor cura para el estado de
extremo cansancio tan habitual en las mujeres
modernas, el que las induce a <<saltar
a la grupa de su caballo y lanzarse al galope
en todas direcciones>>.
La soledad no
es ausencia de energía o acción tal como
algunos creen, sino una abundancia de
provisiones salvajes que el alma nos
transmite. En tiempos antiguos, tal como
sabemos a través de los escritos
médicos-sanadores religiosos y místicos, la
soledad deliberada era no sólo paliativa
sino también preventiva. Se utilizaba para
curar la fatiga y prevenir el cansancio.
También se usaba como oráculo, como medio
para escuchar el yo interior y pedirle unos
consejos y una guía imposibles de escuchar
en medio del estruendo de la vida cotidiana.
Las mujeres de
la antigüedad y las modernas aborígenes
solían crear un lugar sagrado para esta
clase de comunión y búsqueda. Dicen que
tradicionalmente se establecía durante el
periodo menstrual de las mujeres, pues en
estos días una mujer vive mucho mas cerca de
su propio conocimiento que de costumbre; el
espesor de la membrana que separa la mente
inconsciente de la consciente se reduce
considerablemente. Los sentimientos, los
recuerdos, las sensaciones que normalmente
están bloqueados penetran en la conciencia
sin ninguna dificultad. Si una mujer se
adentra en la soledad en este periodo, tiene
mas material para examinar.
No obstante, en
mis intercambios con las mujeres de las
tribus del Norte, Centro y Sudamérica así
como con las de algunas tribus eslavas,
descubro que los <<lugares
femeninos>> se utilizaban en cualquier
momento y no sólo durante la menstruación;
más aún, cada mujer disponía de su propio
<<lugar femenino>>, el cual
consistía a menudo en un determinado árbol
o punto de la orilla del río o en algún
espacio del bosque o un desierto natural o
una gruta marina.
Mi experiencia
en el análisis de las mujeres me lleva a
pensar que buena parte de los trastornos
premenstruales de las mujeres modernas no es
sólo un síndrome físico sino también una
consecuencia de su necesidad insatisfecha de
dedicar el tiempo suficiente a revitalizarse
y renovarse.
Siempre me río
cuando alguien menciona a los primeros
antropólogos, según los cuales en muchas
tribus las mujeres que menstruaban se
consideraban <<impuras>> y eran
obligadas a alejarse del poblado hasta que
<<terminaban>>. Todas las mujeres
saben que, aunque hubiera un forzoso exilio
ritual de este tipo, cada una de ellas sin
excepción, al llegar este momento,
abandonaba la aldea con la cabeza tristemente
inclinada, por lo menos hasta que se perdía
de vista, y después rompía repentinamente a
bailar y se pasaba el resto del camino muerta
de risa.
¿Cómo se
evoca el alma? Hay muchas maneras: por medio
de la meditación o con los ritmos de la
carrera, el tambor, el canto, la escritura,
la composición musical, las visiones
hermosas, la plegaria, la contemplación, el
rito y los rituales, el silencio e incluso
los estados de animo y las ideas que nos
fascinan. Todas estas cosas son llamadas
psíquicas que hacen salir el alma de su
morada.
En realidad, lo
que hace falta para alcanzar una soledad
deliberada es la capacidad para desconectarse
de las distracciones. Una mujer puede
aprender a aislarse de otras personas, ruidos
y conversaciones, aunque se encuentre en
medio de las discusiones de un consejo de
administración, aunque la persiga la idea de
que tiene que limpiar una casa que esta patas
arriba, aunque esté rodeada de ochenta
locuaces parientes que se pasan tres días
peleándose, cantando y bailando en un
velatorio. Cualquier persona que conozca lo
que es la adolescencia sabe muy bien cómo
desconectar. Si ha sido usted madre de un
niño insomne de dos años sabe muy bien
cómo alcanzar la soledad deliberada. No es
difícil de hacer. Lo que cuesta es acordarse
de hacerlo.
El siete se
considera a menudo un numero femenino, un
numero místico que representa la división
del ciclo lunar en 4 fases equivalentes al
ciclo menstrual. El cuarto creciente, la luna
llena, el cuarto menguante y la luna nueva.
En las antiguas tradiciones étnicas
femeninas, en la fase de la luna llena se
tenia que analizar la propia situación: el
estado de las amistades, de la vida
hogareña, del compañero y de los hijos.
Nosotras también podemos hacerlo durante
nuestra fase de soledad, pues es entonces
cuando reunimos todos los aspectos del yo en
un momento determinado, los sondeamos y les
preguntamos, para descubrir qué desean
ellos/nosotros/el alma en aquel momento y, a
ser posible, buscarlo. De esta manera
tanteamos nuestra situación presente. Hay
muchos aspectos de nuestra vida que tenemos
que evaluar con carácter continuado: el
hábitat, el trabajo, la vida creativa, la
familia, la pareja, los hijos, el padre/la
madre, la sexualidad, la vida espiritual,
etc.

LA
ECOLOGIA INNATA DE LAS MUJERES.
n el cuento se
dice que muchos tratan de cazar el alma para
capturarla y matarla, pero ningún cazador
puede hacerlo. Es una referencia más de los
cuentos de hadas al carácter indestructible
del alma salvaje. Aunque hayamos trabajado,
mantenido relaciones sexuales, descansado o
jugado fuera del ciclo, nuestro
comportamiento no mata a la Mujer Salvaje,
sólo sirve para agotarnos, pero el lado
positivo es que podemos hacer las necesarias
correcciones y regresar de nuevo a nuestros
ciclos naturales. Por medio del amor y el
cuidado de nuestras estaciones naturales
evitamos que nuestra vida se deje arrastrar
por el ritmo, la danza, el hambre de otra
persona. Por medio de la ratificación de
nuestros ciclos claramente diferenciados del
sexo, la creación, el descanso, el juego, el
trabajo, aprendemos de nuevo a definir y
distinguir nuestros sentidos y nuestras
estaciones salvajes.
Sabemos que no
podemos vivir una vida confiscada. Sabemos
que hay un momento en que las cosas de los
hombres y de la gente y las cosas del mundo
se tienen que abandonar durante algún
tiempo. Hemos aprendido que somos como
anfibios: podemos vivir en la tierra, pero no
siempre y no sin efectuar viajes al agua y a
nuestro hogar. Las culturas excesivamente
civilizadas y excesivamente opresivas tratan
de impedir que la mujer regrese a casa. Con
demasiada frecuencia se la disuade de que se
acerque al agua hasta que se queda en los
puros huesos y más pálida que la cera.
Ninguno de
estos medios de regresar a casa depende de la
situación económica, la posición social,
la educación o la movilidad física. Aunque
sólo veamos una hoja de hierba, aunque solo
podamos contemplar veinticinco centímetros
cuadrados de cielo, aunque solo asome una
escuálida brizna de mala hierva a través de
una grieta de la acera, podemos ver nuestros
ciclos de la naturaleza y con la naturaleza.
Todas podemos alejarnos a nado en el mar.
Todas podemos entrar en contacto con la foca
de la roca. Todas las mujeres tienen que
vivir esta unión: las madres con los hijos,
las mujeres con sus enamorados, las solteras,
las mujeres que trabajan, las que están
deprimidas, las que ocupan lugares destacados
en el mundo, las introvertidas, las
extrovertidas, las que tienen
responsabilidades de tamaño industrial.
Jung dijo:
<<seria mucho más fácil reconocer
nuestra pobreza espiritual... Cuando el
espíritu pesa, se dirige hacia el agua...
Por consiguiente, el camino del alma...
conduce al agua.>>

Continuación:
Capitulo 10:
El agua clara: El alimento de la vida
creativa.

© 1992 / 1995
por Clarissa Pinkola Estés, Ph.D.