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Cavalliera rusticana - Pietro Mascagni

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(Son un total de: 151 melodías clásicas.)

Capitulo 8

Según el diccionario, la palabra <<fiera>> deriva del latín fera cuyo significado es <<animal salvaje>>. En el lenguaje común se entiende por fiera un animal que antaño era salvaje, que posteriormente se domestico y que ha vuelto una vez mas al estado natural o indómito.

Yo afirmo que la mujer fiera es la que antes se encontraba en un estado psíquico natural –es decir, en su sano juicio salvaje— y que después fue atrapada por algún giro de los acontecimientos, convirtiéndose con ello en una criatura exageradamente domesticada y con los instintos naturales adormecidos. Cuando tiene ocasión de regresar a su naturaleza salvaje original, cae fácilmente en toda suerte de trampas y es víctima de todo tipo de venenos. Puesto que sus ciclos y sus sistemas de protección se han alterado, corre peligro al estar en el que antes era su estado salvaje natural. Ha perdido la cautela y la capacidad de permanecer en estado de alerta y por eso se convierte fácilmente en una presa.

Podemos ser víctima de varios engaños: las relaciones, las personas y las empresas arriesgadas son tentadoras, pero en el interior de un cebo de aspecto agradable se esconde algo muy afilado, algo que mata nuestro espíritu en cuanto lo mordemos.

Si has sido capturada alguna vez, si alguna vez has sufrido hambre del alma, si alguna vez has sido atrapada y, sobre todo, si experimentas el impulso de crear algo, es muy probable que hayas sido o seas una mujer fiera. La mujer fiera suele estar muy hambrienta de cosas espirituales y a menudo se traga cualquier veneno ensartado en el extremo de un palo puntiagudo, pensando que es aquello que ansía su alma.

Aunque algunas mujeres fieras se aparten de las trampas en el ultimo momento y solo sufren algún que otro pequeño desperfecto en el pelaje, son muchas mas las que caen en ellas inadvertidamente y pierden momentáneamente el conocimiento mientras que otras quedan destrozadas y otras consiguen liberarse y se arrastran hasta una cueva para poder lamerse a solas las heridas.

Para evitar las celadas y tentaciones con que tropieza una mujer que ha pasado mucho tiempo capturada y hambrienta, tenemos que ser capaces de verlas por adelantado y esquivarlas. Tenemos que reconstruir nuestra perspicacia y nuestra cautela. Tenemos que aprender a virar. Tenemos que distinguir las vueltas acertadas y las equivocadas.

LA PERDIDA BRUTAL EN LOS CUENTOS DE HADAS.

La verdad psicológica que encierra el cuento de <<Las zapatillas rojas>> es que a una mujer se le puede arrancar, robar y amenazar su vida mas significativa o se la puede apartar de ella por medio de halagos a no ser que conserve o recupere su alegría básica y su valor salvaje. El cuento nos invita a prestar atención a las trampas y los venenos con los que fácilmente tropezamos cuando estamos hambrientas de alma salvaje.

Sin una firme participación en la naturaleza salvaje, una mujer se muere de hambre y cae en la obsesión de los <<me siento mejor>>,<<dejame en paz>>, y <<quiéreme... por favor>>.

Cuando se muere de hambre, la mujer acepta cualquier sucedáneo que se le ofrezca, incluyendo los que, como placebos inútiles, no le sirven absolutamente para nada y los que son destructivos, amenazan su vida y le hacen perder lastimosamente el tiempo y las cualidades o exponen su vida a peligros físicos. El hambre del alma induce a la mujer a elegir cosas que la harán bailar locamente y sin control... hasta llegar finalmente a la casa del verdugo.

Los cuentos de hadas terminan al cabo de diez paginas, pero nuestras vidas no. Somos unas colecciones de varios tomos. En nuestras vidas, aunque un episodio equivalga a una colisión y una quemadura, siempre hay otro episodio que nos espera y después otro. Siempre hay oportunidades de arreglarlo, de configurar nuestras vidas de la manera que merecemos. No hay que perder el tiempo odiando un fracaso. El fracaso es mejor maestro que el éxito. Presta atención, aprende y sigue adelante.

La vida y el sacrificio van siempre de la mano. El rojo es el color de la vida y el sacrificio. Para vivir una existencia vibrante tenemos que hacer sacrificios de distintas clases. Si alguien quiere ir a la universidad, tiene que sacrificar tiempo y dinero y dedicarse en cuerpo y alma a este empeño. Si quiere crear algo, tiene que sacrificar la superficialidad, una cierta seguridad y, a menudo, el deseo de agradar a los demás y de enderezar sus mas profundas ideas y sus visiones de mayor alcance.

Si lo bueno se dejara en paz, la situación del yo creativo seguiría progresando sin problemas. No importa que, al principio, el producto sea muy tosco; muchos dioses de la creación de todas las culturas y todas las épocas no crean perfectamente la primera vez. El primer intento siempre admite mejoras y también el segundo y a menudo el tercero y el cuarto. Eso no tiene nada que ver con la propia valia y habilidad. Es la vida que evoca y evoluciona.

LAS TRAMPAS.

Asi, nos casamos con la persona equivocada por que nos facilita nuestra vida económica. Abandonamos el trabajo que estabamos haciendo y regresamos a otro mas fácil pero mas trillado que llevamos diez años arrastrando. No procuramos que ese excelente poema alcance el mejor nivel posible sino que lo dejamos en el tercer borrador en lugar de seguir esforzándonos un poco más.

La psicología junguiana clásica señala que la perdida del alma se produce en particular hacia la mitad de la vida, hacia los treinta y cinco años o algo mas tarde. Sin embargo, para las mujeres de la cultura moderna la perdida del alma es un peligro cotidiano, tanto si una tiene dieciocho años como si tiene ochenta, tanto si esta casada como si no, cualquiera que sea su familia, su educación o su situación económica. Muchas personas <<instruidas>> sonríen con indulgencia cuando oyen decir que los pueblos <<primitivos>> tienen una interminable lista de experiencias y acontecimientos que, según ellos, les pueden robar el alma, desde ver un oso en una época del año equivocada a entrar en una casa que aun no ha recibido la bendición tras haberse producido en ella una muerte.

Cosas aparentemente sencillas como decir, por ejemplo: << Ya bailaré, plantaré, abrazaré, buscaré, planificaré, aprenderé, haré las pases, limpiaré... más tarde.>> Todo eso son trampas.

La visión que una mujer tiene de su propia vida también se puede consumir en las llamas de los celos de otra persona o de la clara intención destructiva de otra persona. La familia, los mentores, los maestros y los amigos no tendrían que ser destructivos cuando sienten envidia, pero algunos lo son sin la menor duda, tanto de manera sutil como de manera no tan sutil. Ninguna mujer puede permitirse el lujo de dejar que su vida creativa penda de un hilo mientras ella sirve a una relación amorosa, un familiar, un maestro o un amigo antagónico.

Cuando la vida del alma personal arde hasta convertirse en cenizas, una mujer pierde el tesoro vital y empieza a comportarse con tanta sequedad como la Muerte.

Podremos comprender mejor a la mujer que se entrega a los excesos –los mas frecuentes son las drogas, el alcohol y los amores perniciosos—y a la que siente hambre del alma, observando el comportamiento del animal que se muere desesperadamente de hambre. Al igual que el alma famélica, el lobo siempre ha sido considerado un animal cruel y voraz que se abate sobre los inocentes y los incautos, matando por matar sin darse jamas por satisfecho. Como se ve, el lobo tiene una malisima e injusta fama tanto en los cuentos de hadas como en la vida real. Pero, de hecho, los lobos son unas abnegadas criaturas sociales. Toda la manada esta instintivamente organizada de tal manera que los lobos sanos sólo matan aquello que necesitan para sobrevivir. Esta pauta solo se relaja o se altera cuando algún lobo en particular o toda la manada sufre un trauma.

Hay dos ejemplos en los cuales un lobo mata en exceso. En ambos, el lobo no se encuentra bien. Un lobo puede matar indiscriminadamente cuando ha contraído la rabia o el moquillo. Un lobo también puede matar en exceso después de un periodo de hambre. La idea que el hambre puede alterar el comportamiento de las criaturas es una metáfora muy significativa de la mujer que se muere de hambre. Nueve veces de cada diez una mujer aquejada de algún problema de tipo espiritual/psicológico que la lleva a caer en trampas y sufrir graves lesiones es una mujer que se muere de hambre o que ha sufrido de una intensa hambre del alma en el pasado.

Entre los lobos el hambre se produce cuando nieva mucho y no es posible obtener ninguna presa. Los venados y los caribues actúan de maquinas quitanieves; los lobos siguen si rastro a través de la nieve. Cuando los venados se quedan aislados a causa de las intensas nevadas, no hay huellas; entonces los lobos también se quedan aislados. Y se produce el hambre. Para los lobos la época mas peligrosa es el invierno. En el caso de la mujer, el hambre puede producirse en cualquier momento y proceder de cualquier lugar, incluida su propia cultura.

En el caso del lobo, el hambre suele terminar en primavera cuando se inicia el deshielo. Después de un periodo de hambre la manada quizá se entregue a un frenesí de matanzas. Sus miembros no se comerán buena parte de las piezas que maten y tampoco la guardaran en un escondrijo. La dejaran donde esta. Matan mucho mas de lo que comen y mucho mas de lo que jamas puedan necesitar. Un proceso muy parecido se produce cuando una mujer es capturada y se muere de hambre. Cuando se ve repentinamente libre de ir, hacer o ser, corre el peligro de entregarse también a una orgía de excesos... y se siente con derecho de hacerlo.

El hambre del alma alcanza también a los atributos del alma: la creatividad, la conciencia sensorial y otras facultades instintivas. Si una mujer tiene que ser una señora de esas que se sientan con las rodillas juntas, ha sido educada para desmayarse en presencia del lenguaje soez y nunca se le ha permitido beber otra cosa que no fuera leche pasteurizada, cuando de repente se ve libre experimenta el impulso de desmandarse. De pronto no para de beber gin-fizz, se repantiga en los asientos como un marinero borracho y su lenguaje es capaz de arrancar la pintura de las paredes. Después de un periodo de hambre, la mujer teme que la vuelvan a capturar algún día. Y entonces decide aprovechar todo lo que puede.

Las matanzas excesivas o los comportamientos desmedidos son propios de las mujeres que tienen hambre de una vida que para ellas tenga sentido. Cuando una mujer ha vivido prolongados periodos de tiempo sin sus ciclos y sin satisfacer sus necesidades creativas, se desmanda en toda una serie de cosas como el alcohol, las drogas, la cólera, la espiritualidad, la opresión a los demás, la promiscuidad, los embarazos, el estudio, la creación, el control, la educación, la disciplina, el fitness corporal, la comida basura, por citar solo alguno de los excesos mas habituales. Cuando las mujeres hacen estas cosas, significa que quieren compensar la perdida de sus ciclos normales de la expresión del yo, de la expresión del alma, y de la satisfacción del alma.

La arteria central, el núcleo, el tronco cerebral de la vida creativa es el juego, no la corrección. El impulso de jugar es un instinto. Si no hay juego, no hay vida creativa. Si eres buena, no hay vida creativa. Si te sientas quietecita, no hay vida creativa. Si solo hablas, piensas y actúas con discreción, habrá muy poco jugo creativo. Cualquier grupo, sociedad, institución u organización que anime a la mujer a denostar lo excéntrico; a recelar de lo nuevo e insólito; a evitar lo ardiente, lo vital, lo innovador; a despersonalizar lo personal, esta pidiendo una cultura de mujeres muertas.

Janis Joplin, la cantante de blues de los años sesenta, es un buen ejemplo de mujer fiera cuyos instintos resultaron heridos por las fuerzas que aplastaron su espíritu. Su vida creativa, su inocente curiosidad, su amor a la vida y su actitud un tanto irreverente en relación con el mundo en los años de su desarrollo fueron despiadadamente censurados por sus profesores y por muchas de las personas que la rodeaban en la sureña comunidad baptista blanca de su época, en la que tanto se ensalzaban las virtudes de la <<buena chica>>.

A pesar de que era una excelente estudiante y una pintora de considerable talento, las demás chicas la sometieron a ostracismo por no llevar maquillaje y lo mismo hicieron sus vecinos por su afición a subir a la cumbre de una rocosa colina de las afueras de la ciudad para cantar con sus amigos y por su interés por la música de jazz. Cuando al final huyo al mundo del blues, estaba tan muerta de hambre que ya no supo comprender cuando tenia que detenerse. Sus limites eran muy inestables, es decir, carecía de limites en cuestión de sexo, alcohol y drogas.

Hay algo en Bessie Smith, Anne Sexton, Edith Piaf, Marilyn Monroe y Judy Garland que sigue la misma pauta de instinto herido que es propia del hambre del alma: el intento de <<encajar>>, su conversión en alcoholizadas, su incapacidad de detenerse. Podríamos elaborar una lista muy larga de mujeres de talento con el instinto herido que, en el vulnerable estado en que se encontraban, tomaron unas decisiones muy desacertadas.

A veces la colectividad ejerce presión sobre una mujer para que sea una <<santa>>, para que sea instruida y políticamente correcta, para que lo tenga todo <<bien junto y ordenado>> de tal manera que cada uno de sus esfuerzos sea una obra perfecta. Si nos acobardamos ante la colectividad y nos sometemos a las presiones que ésta ejerce para que nos adaptemos estúpidamente a sus normas, nos salvaremos del exilio, pero, al mismo tiempo, pondremos traidoramente en peligro nuestras vidas salvajes.

Algunos piensan que ya paso la época en que se maldecía a la mujer salvaje y, cuando ésta se comportaba de acuerdo con el yo natural de su alma, se la calificaba de <<equivocada>> y de <<mala>>. Pero no es así. Lo que ha cambiado son los tipos de conducta que se consideran <<incontrolados>> en el caso de las mujeres. Por ejemplo, hoy en día en distintos lugares del mundo, si una mujer adopta una postura política, social, espiritual, familiar o medioambiental, si se atreve a decir que el rey va desnudo o si habla en nombre de los que sufren o los que no tienen voz, con demasiada frecuencia se examinan sus motivos para averiguar si se ha <<desmadrado>>, es decir, si se ha vuelto loca.

El destino de una niña salvaje nacida en el seno de una comunidad rígida es la ignominia de verse esquivada por los demás. Los que la esquivan tratan a la víctima como si no existiera. Le niegan el interés espiritual, el amor y otras necesidades psíquicas. El propósito de todo ello es obligarla a adaptarse a las normas so pena de matarla espiritualmente y/o expulsarla de la aldea para que languidezca hasta morir en el desierto.

Si se esquiva a una mujer, ello se debe casi siempre a que ha hecho o esta a punto de hacer algo de carácter salvaje, la mas de las veces algo tan sencillo como expresar una opinión ligeramente distinta o vestirse con un color considerado impropio, es decir, se debe tanto a cosas muy pequeñas como a cosas grandes. Hay que recordar que una mujer oprimida no es que se niegue a encajar sino que no puede encajar sin morir al mismo tiempo. Está en juego si integridad espiritual, por lo cual tratara de liberarse por todos los medios a su alcance por muy peligrosos que éstos sean.

Valentía significa seguir los impulsos del corazón. Hay millones de mujeres que cada día llevan a cabo actos de gran valentía. No se trata solo del acto individual que transforma una reseca comunidad sino de la repetición de los actos. Tal como me dijo una vez una joven monja budista <<Las gotas de agua traspasan la piedra>>.

Además, hay en casi todas las comunidades un aspecto oculto que fomenta la opresión de las vidas salvajes, espirituales y creativas de las mujeres. Dicha opresión consiste en animar a las mujeres a <<delatarse>> mutuamente y a someter a sus hermanas (o hermanos) a unas restricciones que no reflejan la capacidad de relación presente en los valores familiares de la naturaleza femenina.. la presión de la sociedad obliga no sólo a que una mujer delate a otra y la exponga por tanto a un castigo por comportarse de una manera femenina integral, por horrorizarse o manifestar su disconformidad ante las injusticias, sino también a que las mujeres de mas edad colaboren en la opresión física, mental y espiritual de las más jóvenes, las menos poderosas o las mas desvalidas, y a que las mas jóvenes se nieguen a atender las necesidades de las que son mucho mayores que ellas.

Cuando una comunidad es hostil a la vida natural de una mujer, en lugar de aceptar las etiquetas peyorativas o irrespetuosas que se le aplican a la mujer puede y debe –como el patito feo—resistir y aguantar buscando el lugar que le corresponde y, a ser posible, vivir más y superar la prosperidad y la creatividad de aquellos que la habían denigrado.

Ojalá pudiera decir que hoy en día las trampas para mujeres ya no existen o que las mujeres son tan listas que ven las trampas desde lejos. Pero no es así, el depredador esta todavía presente en la cultura y sigue tratando de socavar y destruir toda conciencia y todos los intentos de alcanzar la plenitud. El dicho según el cual las libertades tienen que reconquistarse cada veinte años encierra una gran verdad. A veces, parece que hay que conquistarlas cada cinco minutos.

Sin embargo, la naturaleza salvaje nos enseña que tenemos que enfrentarnos a los desafíos a medida que se van produciendo. Cuando los lobos son acosados no dicen <<¡Oh, no! ¡Ya estamos otra vez!>>. Saltan, brincan corren, se lanzan, se hechan a la garganta, hacen lo que tienen que hacer. Por consiguiente, no debemos escandalizarnos por el hecho que se produzca una entropía y un deterioro y de que haya que pasar por momentos difíciles. Las cuestiones que tienden una trampa a la alegría de las mujeres siempre cambiaran de forma y de aspecto, pero, en nuestra naturaleza esencial, encontraremos toda la fuerza y la libido necesarias para llevar a cabo los actos imprescindibles del corazón.

Nuestra psique se acostumbra a las descargas dirigidas contra nuestra naturaleza salvaje. Nos adaptamos a la violencia contra la sabia naturaleza de la psique. Procuramos ser buenas normalizando lo anormal y, como consecuencia de ello, perdemos nuestra capacidad de huir. Perdemos la capacidad de defender los elementos del alma y de la vida que a nuestro juicio son mas valiosos. Perdemos tantas cosas significativas cuando abandonamos la vida hecha a mano que necesariamente tienen que producirse toda suerte de lesiones en la psique, la naturaleza, la cultura, la familia, etc. El daño a la naturaleza es concomitante con el aturdimiento de la psique de los seres humanos. Ambos van –y deben considerarse—unidos. Cuando un grupo comenta lo mucho que se equivoca lo salvaje y el otro grupo replica que lo salvaje ha sufrido un agravio, hay algo que falla drásticamente. En la psique instintiva, la Mujer Salvaje contempla el bosque y ve en él un hogar para sí misma y para todos los seres humanos. Pero otros, al contemplar el mismo bosque quizá lo vean como un terreno sin arboles e imaginen sus bolsillos llenos a rebosar de dinero. Se trata de graves fracturas en la capacidad de vivir y dejar vivir de manera que todos podamos vivir.

Sabemos por otros acontecimientos parecidos que se han producido a lo largo de nuestra vida que, cuando las mujeres no hablan, cuando no hablan suficientes personas, la voz de la Mujer Salvaje enmudece y, por consiguiente, en el mundo enmudece también lo natural y lo salvaje. Y, al final, enmudecen el lobo, el oso y los depredadores. Enmudecen los cantos, los bailes y las creaciones. Enmudecen el amor, las reparaciones y los abrazos. Privados del aire puro, el agua y las voces de la conciencia.

Muchas mujeres consiguen en cierto modo resistir en estado de cautividad, pero viven media vida o un cuarto de vida o una milésima parte de vida. Lo consiguen, pero a costa de vivir amargadas hasta el fin de sus días. Es posible que se desesperen y, como un niño que se ha pasado el rato llorando desconsoladamente sin que nadie acuda a consolarlo, pueden hundirse en el silencio y en una desesperanza mortal. Después sobreviene el cansancio y la desesperación. La jaula esta cerrada.

La vida de nuestras mujeres creativas ha seguido esta pauta. En su adolescencia, Janis Joplin intento adaptarse a las costumbres de su pequeña localidad. Después se revelo un poquito, subió a las colinas por la noche y canto en ellas en compañía de <<gentes del mundillo artístico>>. Cuando la escuela llamo a sus padres para informarles de la conducta de su hija, la joven inicio una doble vida, comportándose por fuera con discreción mientras cruzaba de noche la frontera del estado para ir a escuchar música de jazz. Fue a la universidad, enfermo gravemente a causa de su adicción a distintas substancias, se <<reformo>> y trato de comportarse con normalidad. Poco a poco se hundió de nuevo en la bebida, fundo un pequeño grupo musical, consumió distintos tipos de droga y se puso los zapatos rojos en serio. Bailó y bailó hasta morir de sobredósis a la edad de veintisiete años.

No fue su música ni sus canciones ni el desbordamiento de su vida creativa lo que la mato. Fue su falta de instinto para identificar las trampas, para darse cuenta de que ya era suficiente, para crear unos limites alrededor de su propia salud y su bienestar, para comprender que los excesos quiebran primero unos pequeños huesos psíquicos y después otros mas grandes hasta que, al final, todos los apuntalamientos de la psique se derrumban y una persona deja de ser una poderosa fuerza y se convierte en un charco.

Solo necesitaba una sabia voz interior que la animara a resistir, un retazo de instinto que la indujera aguantar hasta que pudiera iniciar la laboriosa tarea de reconstruir el sentido y el instinto interior. Hay una voz salvaje que vive en el interior de todas nosotras y que nos susurra: <<Resiste el tiempo suficiente... resiste el tiempo suficiente para que renazca tu esperanza y abandones la frialdad y las medias verdades defensivas, para que te arrastres, cinceles y te abras camino a golpes; resiste lo suficiente para ver lo que te conviene, para recuperar la fuerza, para intentar algo que te de resultado, resiste lo bastante para alcanzar la línea de meta, no importa el tiempo que tardes ni la forma en que lo hagas...>>

A veces, es difícil darnos cuenta de cuando perdemos nuestros instintos, pues se trata a menudo de un proceso insidioso que no se produce en un día sino a lo largo de un prolongado periodo de tiempo. Además, el adormecimiento del instinto es respaldado con frecuencia por toda la cultura circundante y, a veces, incluso por otras mujeres que aceptan su perdida con tal de integrarse en una cultura que no conserva ningún hábitat nutritivo para la mujer natural.

La adicción y la condición de fiera están relacionadas entre si. Casi todas las mujeres han sido capturadas por lo menos durante algún tiempo y algunas durante periodos muy prolongados. Algunas sólo han sido libres in útero. Y, durante su cautiverio, todas pierden cantidades variables de instinto. Algunas pierden el instinto que percibe quién es una buena persona y quién no y, como consecuencia de ello, suele extraviarse. Otras ven mermada su capacidad de reaccionar ante las injusticias y se convierten en involuntarias mártires dispuestas a tomar represalias. Otras sufren un debilitamiento del instinto de huida o de lucha y se convierten en víctimas. La lista es interminable. En cambio, la mujer que conserva su mente salvaje rechaza los convencionalismos cuando no son nutritivos ni sensatos.

El abuso de sustancias tóxicas constituye una verdadera trampa. Las drogas y el alcohol se parecen mucho a un amante que al principio trata bien a la mujer y a continuación le pega, se disculpa, la trata bien durante algún tiempo y después le vuelve a pegar. La trampa reside en el hecho de intentar quedarse por lo que la situación tiene de bueno, procurando pasar por alto lo malo. Es un error que jamas da buen resultado.

Joplin empezó a cumplir también los deseos salvajes de los demás. Empezó a mostrar la clase de presencia arquetípica que los demás no se atrevían a mostrar. La gente aplaudía su rebeldía como si ella pudiera liberar a los demás de su situación, convirtiéndose en salvaje en su nombre.

Janis hizo otro intento de adaptarse a las normas antes de iniciar el descenso al abismo de la posesión. Se unió al grupo de otras poderosas pero lastimadas mujeres que actuaban como chamanes ambulantes para las masas. Ellas también se agotaron y cayeron del cielo. Frances Farmer, Billie Holiday, Anne Sexton, Sylvia Plath, Sara Teasdale, Judy Garland, Bessie Smith, Edith Piaf y Frida Kahlo; por desgracia, la vida de algunos de nuestros prototipos preferidos de salvajes artistas termino prematuramente.

Una mujer fiera no es lo bastante fuerte como para representar un ansiado arquetipo para todo mundo sin desmoronarse. La fiera tendría que estar inmersa en un proceso curativo. No le pedimos a una persona que se encuentra en vías de recuperación que suba el piano al piso de arriba. La mujer que regresa necesita tiempo para recuperar las fuerzas.

La adicción es una Baba Yagá que ha perdido el juicio, devora a las niñas perdidas y las deja tiradas en la puerta del verdugo.

EN LA CASA DEL VERDUGO.

Cuando, en los casos mas extremos, la naturaleza salvaje ha sido prácticamente aniquilada, cabe la posibilidad de que se produzca en la mujer un deterioro y/o una psicosis esquizoide. Puede que de pronto se quede en la cama, se niegue a levantarse o se dedique a pasear en bata por la casa, deje tres cigarrillos encendidos en un cenicero, se ponga a llorar sin poder contenerse, vague sin rumbo por las calles con el cabello enmarañado, abandone bruscamente a su familia. Es posible que experimente tentaciones suicidas y que se mate accidentalmente o de manera deliberada. Pero lo más probable es que la mujer se sienta muerta. Que no se sienta ni bien ni mal; simplemente que no sienta nada.

EL REGRESO DE LA VIDA HECHA A MANO,
LA CURACION DE LOS INSTINTOS DAÑADOS.

Desde un punto de vista psíquico, es bueno hacer un alto en el camino, crearse un lugar donde descansar y recuperarse tras haber escapado de una carestía alimenticia. No es demasiado tomarse uno o dos años para examinar las propias heridas, buscar una guía, aplicar medicinas y pensar en el futuro. Uno o dos años son muy poco tiempo. La fiera es una mujer que regresa. Esta aprendiendo a despertar, a prestar atención, a dejar de ser ingenua y desinformada. Asume la responsabilidad de su propia vida, para reaprender los profundos instintos femeninos reviste vital importancia comprender ante todo de que manera éstos fueron decomisados.

Tanto si las lesiones se infligieron al arte, las palabras, los estilos de vida, los pensamientos o ideas, y aunque la mujer se haya metido a sí misma en un enredo, conviene que se abra paso a través de la maraña y siga adelante. Más allá del deseo y del anhelo, más allá de los métodos cuidadosamente razonados acerca de los cuales nos gusta hablar y hacer proyectos, una simple puerta está esperando que la crucemos. Al otro lado están los nuevos pies. Crúzala. A rastras, en caso necesario. Deja de hablar y de obsesionarte. Limítate a hacerlo.

Los peligros, las trampas, y los cebos envenenados que acechan a la mujer salvaje son los propios de su cultura. Aquí he enumerado los que son comunes a la mayoría de las culturas. Las mujeres pertenecientes a distintas etnias y religiones tendrán percepciones especificas adicionales. Estamos trazando en sentido simbólico el mapa de los bosques en los que vivimos. Estamos señalando dónde habitan los depredadores y describiendo su modus operandi. Dicen que una loba conoce a todas las criaturas de su territorio en varios kilómetros a la redonda. Este conocimiento le permite vivir con la máxima libertad posible.

La recuperación del instinto perdido y la curación del instinto lesionado está al alcance de nuestra mano, pues éste regresa cuando una mujer presta atención, escuchando, contemplando y recibiendo el mundo que la rodea y actuando tal como ve actuar a las demás mujeres; con eficiencia, eficacia y sensibilidad. La ocasión de observar el comportamiento de las restantes mujeres que conservan los instintos intactos es esencial para recobrar el instinto. Al final, el hecho de prestar atención, observar y comportarse de una manera integral se convierte en una pauta con un ritmo determinado que se practica y se aprende hasta que vuelve a convertirse en automática.

Si nuestra naturaleza salvaje ha sido herida por algo o por alguien, nos negamos a echarnos al suelo y morir. Nos negamos a normalizar esta herida. Recurrimos a nuestros instintos y hacemos lo que hay que hacer. La mujer salvaje es por naturaleza vehemente y talentosa. Pero, como consecuencia de su alejamiento de los instintos, es también ingenua, está acostumbrada a la violencia y acepta sumisamente la expatriación y la exmatriación. Los amantes, las drogas, la bebida, el dinero, la fama y el poder no pueden reparar demasiado el daño que ha sufrido. Pero si puede hacerlo un gradual regreso a la vida instintiva. Para ello, una mujer necesita a una madre, una madre salvaje <<suficientemente buena>>. ¿Y a que no saben quien esta esperando convertirse en esta madre? La Mujer Salvaje se pregunta por que razón la mujer tarda tanto en estar con ella, no simplemente algunas veces o cuando le interesa sino de manera habitual.

Ya adivinaremos cuando existen motivos de preocupación, pues, por regla general, el equilibrio ensancha nuestras vidas mientras que el desequilibrio las empequeñece.

Seria necio creer que, por el hecho de haber comido hoy, mañana no estaremos hambrientos. Y también seria estúpido creer que, una vez resuelta una cuestión, la habremos resuelto definitivamente, y, una vez aprendida una cosa, siempre seremos conscientes de ella. No, la vida es un gran cuerpo que crece y disminuye en distintas zonas y a distintos ritmos. Cuando nos comportamos como el cuerpo, trabajando con miras al nuevo desarrollo, abriéndonos paso entre la mierda, respirando o descansando, estamos muy vivas y nos encontramos en el interior de los ciclos de la Mujer Salvaje. Si consiguiéramos comprender que nuestra tarea consiste en seguir realizando la tarea, nos sentiríamos mucho mas orgullosas y estaríamos mucho mas tranquilas.

<<El que no sabe aullar no encontrara su manada..>>

Si deseas recuperar a la Mujer Salvaje, no permitas que te capturen. Con los instintos bien aguzados para no perder el equilibrio, salta donde quieras, aúlla a tu gusto, toma lo que haya, averigua todo lo que puedas, examínalo todo, contempla lo que puedas ver. Baila con zapatillas rojas pero cerciórate de que son las que tu has hecho a mano. Te aseguro que te convertirás en una mujer rebosante de vitalidad.

Continuación:

Capitulo 9
La vuelta a casa: El regreso a si misma.

© 1992 / 1995 por Clarissa Pinkola Estés, Ph.D.

Capitulo 8: El instinto de conservación: La identificación de las trampas, las jaulas y los cebos envenenados.
(Mensaje pendiente - El lobo Víctor Hugo)
Por: lobo - 01 Jun 2005
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Ultima modificación: 24/Apr/2007 05:38:29 am (GMT)
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