egún el
diccionario, la palabra <<fiera>>
deriva del latín fera cuyo
significado es <<animal
salvaje>>. En el lenguaje común se
entiende por fiera un animal que antaño era
salvaje, que posteriormente se domestico y
que ha vuelto una vez mas al estado natural o
indómito.
Yo afirmo que
la mujer fiera es la que antes se encontraba
en un estado psíquico natural es
decir, en su sano juicio salvaje y que
después fue atrapada por algún giro de los
acontecimientos, convirtiéndose con ello en
una criatura exageradamente domesticada y con
los instintos naturales adormecidos. Cuando
tiene ocasión de regresar a su naturaleza
salvaje original, cae fácilmente en toda
suerte de trampas y es víctima de todo tipo
de venenos. Puesto que sus ciclos y sus
sistemas de protección se han alterado,
corre peligro al estar en el que antes era su
estado salvaje natural. Ha perdido la cautela
y la capacidad de permanecer en estado de
alerta y por eso se convierte fácilmente en
una presa.
Podemos ser
víctima de varios engaños: las relaciones,
las personas y las empresas arriesgadas son
tentadoras, pero en el interior de un cebo de
aspecto agradable se esconde algo muy
afilado, algo que mata nuestro espíritu en
cuanto lo mordemos.
Si has sido
capturada alguna vez, si alguna vez has
sufrido hambre del alma, si alguna vez
has sido atrapada y, sobre todo, si
experimentas el impulso de crear algo, es muy
probable que hayas sido o seas una mujer
fiera. La mujer fiera suele estar muy
hambrienta de cosas espirituales y a menudo
se traga cualquier veneno ensartado en el
extremo de un palo puntiagudo, pensando que
es aquello que ansía su alma.
Aunque algunas
mujeres fieras se aparten de las trampas en
el ultimo momento y solo sufren algún que
otro pequeño desperfecto en el pelaje, son
muchas mas las que caen en ellas
inadvertidamente y pierden momentáneamente
el conocimiento mientras que otras quedan
destrozadas y otras consiguen liberarse y se
arrastran hasta una cueva para poder lamerse
a solas las heridas.
Para evitar las
celadas y tentaciones con que tropieza una
mujer que ha pasado mucho tiempo capturada y
hambrienta, tenemos que ser capaces de verlas
por adelantado y esquivarlas. Tenemos que
reconstruir nuestra perspicacia y nuestra
cautela. Tenemos que aprender a virar.
Tenemos que distinguir las vueltas acertadas
y las equivocadas.

LA
PERDIDA BRUTAL EN LOS CUENTOS DE HADAS.
a verdad
psicológica que encierra el cuento de
<<Las zapatillas rojas>> es que a
una mujer se le puede arrancar, robar y
amenazar su vida mas significativa o se la
puede apartar de ella por medio de halagos a
no ser que conserve o recupere su alegría
básica y su valor salvaje. El cuento nos
invita a prestar atención a las trampas y
los venenos con los que fácilmente
tropezamos cuando estamos hambrientas de alma
salvaje.
Sin una firme
participación en la naturaleza salvaje, una
mujer se muere de hambre y cae en la
obsesión de los <<me siento
mejor>>,<<dejame en paz>>,
y <<quiéreme... por favor>>.
Cuando se muere
de hambre, la mujer acepta cualquier
sucedáneo que se le ofrezca, incluyendo los
que, como placebos inútiles, no le sirven
absolutamente para nada y los que son
destructivos, amenazan su vida y le hacen
perder lastimosamente el tiempo y las
cualidades o exponen su vida a peligros
físicos. El hambre del alma induce a la
mujer a elegir cosas que la harán bailar
locamente y sin control... hasta llegar
finalmente a la casa del verdugo.
Los cuentos de
hadas terminan al cabo de diez paginas, pero
nuestras vidas no. Somos unas colecciones de
varios tomos. En nuestras vidas, aunque un
episodio equivalga a una colisión y una
quemadura, siempre hay otro episodio que nos
espera y después otro. Siempre hay
oportunidades de arreglarlo, de configurar
nuestras vidas de la manera que merecemos. No
hay que perder el tiempo odiando un fracaso.
El fracaso es mejor maestro que el éxito.
Presta atención, aprende y sigue adelante.
La vida y el
sacrificio van siempre de la mano. El rojo es
el color de la vida y el sacrificio. Para
vivir una existencia vibrante tenemos que
hacer sacrificios de distintas clases. Si
alguien quiere ir a la universidad, tiene que
sacrificar tiempo y dinero y dedicarse en
cuerpo y alma a este empeño. Si quiere crear
algo, tiene que sacrificar la
superficialidad, una cierta seguridad y, a
menudo, el deseo de agradar a los demás y de
enderezar sus mas profundas ideas y sus
visiones de mayor alcance.
Si lo bueno se
dejara en paz, la situación del yo creativo
seguiría progresando sin problemas. No
importa que, al principio, el producto sea
muy tosco; muchos dioses de la creación de
todas las culturas y todas las épocas no
crean perfectamente la primera vez. El primer
intento siempre admite mejoras y también el
segundo y a menudo el tercero y el cuarto.
Eso no tiene nada que ver con la propia valia
y habilidad. Es la vida que evoca y
evoluciona.

LAS
TRAMPAS.
si, nos
casamos con la persona equivocada por que nos
facilita nuestra vida económica. Abandonamos
el trabajo que estabamos haciendo y
regresamos a otro mas fácil pero mas
trillado que llevamos diez años arrastrando.
No procuramos que ese excelente poema alcance
el mejor nivel posible sino que lo dejamos en
el tercer borrador en lugar de seguir
esforzándonos un poco más.
La psicología
junguiana clásica señala que la perdida del
alma se produce en particular hacia la mitad
de la vida, hacia los treinta y cinco años o
algo mas tarde. Sin embargo, para las mujeres
de la cultura moderna la perdida del alma es
un peligro cotidiano, tanto si una tiene
dieciocho años como si tiene ochenta, tanto
si esta casada como si no, cualquiera que sea
su familia, su educación o su situación
económica. Muchas personas
<<instruidas>> sonríen con
indulgencia cuando oyen decir que los pueblos
<<primitivos>> tienen una
interminable lista de experiencias y
acontecimientos que, según ellos, les pueden
robar el alma, desde ver un oso en una época
del año equivocada a entrar en una casa que
aun no ha recibido la bendición tras haberse
producido en ella una muerte.
Cosas
aparentemente sencillas como decir, por
ejemplo: << Ya bailaré, plantaré,
abrazaré, buscaré, planificaré,
aprenderé, haré las pases, limpiaré...
más tarde.>> Todo eso son trampas.
La visión que
una mujer tiene de su propia vida también se
puede consumir en las llamas de los celos de
otra persona o de la clara intención
destructiva de otra persona. La familia, los
mentores, los maestros y los amigos no
tendrían que ser destructivos cuando sienten
envidia, pero algunos lo son sin la menor
duda, tanto de manera sutil como de manera no
tan sutil. Ninguna mujer puede permitirse el
lujo de dejar que su vida creativa penda de
un hilo mientras ella sirve a una relación
amorosa, un familiar, un maestro o un amigo
antagónico.
Cuando la vida
del alma personal arde hasta convertirse en
cenizas, una mujer pierde el tesoro vital y
empieza a comportarse con tanta sequedad como
la Muerte.
Podremos
comprender mejor a la mujer que se entrega a
los excesos los mas frecuentes son las
drogas, el alcohol y los amores
perniciososy a la que siente hambre del
alma, observando el comportamiento del animal
que se muere desesperadamente de hambre. Al
igual que el alma famélica, el lobo siempre
ha sido considerado un animal cruel y voraz
que se abate sobre los inocentes y los
incautos, matando por matar sin darse jamas
por satisfecho. Como se ve, el lobo tiene una
malisima e injusta fama tanto en los cuentos
de hadas como en la vida real. Pero, de
hecho, los lobos son unas abnegadas criaturas
sociales. Toda la manada esta instintivamente
organizada de tal manera que los lobos sanos
sólo matan aquello que necesitan para
sobrevivir. Esta pauta solo se relaja o se
altera cuando algún lobo en particular o
toda la manada sufre un trauma.
Hay dos
ejemplos en los cuales un lobo mata en
exceso. En ambos, el lobo no se encuentra
bien. Un lobo puede matar indiscriminadamente
cuando ha contraído la rabia o el moquillo.
Un lobo también puede matar en exceso
después de un periodo de hambre. La idea que
el hambre puede alterar el comportamiento de
las criaturas es una metáfora muy
significativa de la mujer que se muere de
hambre. Nueve veces de cada diez una mujer
aquejada de algún problema de tipo
espiritual/psicológico que la lleva a caer
en trampas y sufrir graves lesiones es una
mujer que se muere de hambre o que ha sufrido
de una intensa hambre del alma en el pasado.
Entre los lobos
el hambre se produce cuando nieva mucho y no
es posible obtener ninguna presa. Los venados
y los caribues actúan de maquinas
quitanieves; los lobos siguen si rastro a
través de la nieve. Cuando los venados se
quedan aislados a causa de las intensas
nevadas, no hay huellas; entonces los lobos
también se quedan aislados. Y se produce el
hambre. Para los lobos la época mas
peligrosa es el invierno. En el caso de la
mujer, el hambre puede producirse en
cualquier momento y proceder de cualquier
lugar, incluida su propia cultura.
En el caso del
lobo, el hambre suele terminar en primavera
cuando se inicia el deshielo. Después de un
periodo de hambre la manada quizá se
entregue a un frenesí de matanzas. Sus
miembros no se comerán buena parte de las
piezas que maten y tampoco la guardaran en un
escondrijo. La dejaran donde esta. Matan
mucho mas de lo que comen y mucho mas de lo
que jamas puedan necesitar. Un proceso muy
parecido se produce cuando una mujer es
capturada y se muere de hambre. Cuando se ve
repentinamente libre de ir, hacer o ser,
corre el peligro de entregarse también a una
orgía de excesos... y se siente con derecho
de hacerlo.
El hambre
del alma alcanza también a los atributos
del alma: la creatividad, la conciencia
sensorial y otras facultades instintivas. Si
una mujer tiene que ser una señora de esas
que se sientan con las rodillas juntas, ha
sido educada para desmayarse en presencia del
lenguaje soez y nunca se le ha permitido
beber otra cosa que no fuera leche
pasteurizada, cuando de repente se ve libre
experimenta el impulso de desmandarse. De
pronto no para de beber gin-fizz, se
repantiga en los asientos como un marinero
borracho y su lenguaje es capaz de arrancar
la pintura de las paredes. Después de un
periodo de hambre, la mujer teme que la
vuelvan a capturar algún día. Y entonces
decide aprovechar todo lo que puede.
Las matanzas
excesivas o los comportamientos desmedidos
son propios de las mujeres que tienen hambre
de una vida que para ellas tenga sentido.
Cuando una mujer ha vivido prolongados
periodos de tiempo sin sus ciclos y sin
satisfacer sus necesidades creativas, se
desmanda en toda una serie de cosas como el
alcohol, las drogas, la cólera, la
espiritualidad, la opresión a los demás, la
promiscuidad, los embarazos, el estudio, la
creación, el control, la educación, la
disciplina, el fitness corporal, la
comida basura, por citar solo alguno de los
excesos mas habituales. Cuando las mujeres
hacen estas cosas, significa que quieren
compensar la perdida de sus ciclos normales
de la expresión del yo, de la expresión del
alma, y de la satisfacción del alma.
La arteria
central, el núcleo, el tronco cerebral de la
vida creativa es el juego, no la corrección.
El impulso de jugar es un instinto. Si no hay
juego, no hay vida creativa. Si eres buena,
no hay vida creativa. Si te sientas
quietecita, no hay vida creativa. Si solo
hablas, piensas y actúas con discreción,
habrá muy poco jugo creativo. Cualquier
grupo, sociedad, institución u organización
que anime a la mujer a denostar lo
excéntrico; a recelar de lo nuevo e
insólito; a evitar lo ardiente, lo vital, lo
innovador; a despersonalizar lo personal,
esta pidiendo una cultura de mujeres muertas.
Janis Joplin,
la cantante de blues de los años sesenta, es
un buen ejemplo de mujer fiera cuyos
instintos resultaron heridos por las fuerzas
que aplastaron su espíritu. Su vida
creativa, su inocente curiosidad, su amor a
la vida y su actitud un tanto irreverente en
relación con el mundo en los años de su
desarrollo fueron despiadadamente censurados
por sus profesores y por muchas de las
personas que la rodeaban en la sureña
comunidad baptista blanca de su época, en la
que tanto se ensalzaban las virtudes de la
<<buena chica>>.
A pesar de que
era una excelente estudiante y una pintora de
considerable talento, las demás chicas la
sometieron a ostracismo por no llevar
maquillaje y lo mismo hicieron sus vecinos
por su afición a subir a la cumbre de una
rocosa colina de las afueras de la ciudad
para cantar con sus amigos y por su interés
por la música de jazz. Cuando al final huyo
al mundo del blues, estaba tan muerta de
hambre que ya no supo comprender cuando tenia
que detenerse. Sus limites eran muy
inestables, es decir, carecía de limites en
cuestión de sexo, alcohol y drogas.
Hay algo en
Bessie Smith, Anne Sexton, Edith Piaf,
Marilyn Monroe y Judy Garland que sigue la
misma pauta de instinto herido que es propia
del hambre del alma: el intento de
<<encajar>>, su conversión en
alcoholizadas, su incapacidad de detenerse.
Podríamos elaborar una lista muy larga de
mujeres de talento con el instinto herido
que, en el vulnerable estado en que se
encontraban, tomaron unas decisiones muy
desacertadas.
A veces la
colectividad ejerce presión sobre una mujer
para que sea una <<santa>>, para
que sea instruida y políticamente correcta,
para que lo tenga todo <<bien junto y
ordenado>> de tal manera que cada uno
de sus esfuerzos sea una obra perfecta. Si
nos acobardamos ante la colectividad y nos
sometemos a las presiones que ésta ejerce
para que nos adaptemos estúpidamente a sus
normas, nos salvaremos del exilio, pero, al
mismo tiempo, pondremos traidoramente en
peligro nuestras vidas salvajes.
Algunos piensan
que ya paso la época en que se maldecía a
la mujer salvaje y, cuando ésta se
comportaba de acuerdo con el yo natural de su
alma, se la calificaba de
<<equivocada>> y de
<<mala>>. Pero no es así. Lo que
ha cambiado son los tipos de conducta que se
consideran <<incontrolados>> en
el caso de las mujeres. Por ejemplo, hoy en
día en distintos lugares del mundo, si una
mujer adopta una postura política, social,
espiritual, familiar o medioambiental, si se
atreve a decir que el rey va desnudo o si
habla en nombre de los que sufren o los que
no tienen voz, con demasiada frecuencia se
examinan sus motivos para averiguar si se ha
<<desmadrado>>, es decir, si se
ha vuelto loca.
El destino de
una niña salvaje nacida en el seno de una
comunidad rígida es la ignominia de verse
esquivada por los demás. Los que la esquivan
tratan a la víctima como si no existiera. Le
niegan el interés espiritual, el amor y
otras necesidades psíquicas. El propósito
de todo ello es obligarla a adaptarse a las
normas so pena de matarla espiritualmente y/o
expulsarla de la aldea para que languidezca
hasta morir en el desierto.
Si se esquiva a
una mujer, ello se debe casi siempre a que ha
hecho o esta a punto de hacer algo de
carácter salvaje, la mas de las veces algo
tan sencillo como expresar una opinión
ligeramente distinta o vestirse con un color
considerado impropio, es decir, se debe tanto
a cosas muy pequeñas como a cosas grandes.
Hay que recordar que una mujer oprimida no es
que se niegue a encajar sino que no puede
encajar sin morir al mismo tiempo. Está en
juego si integridad espiritual, por lo cual
tratara de liberarse por todos los medios a
su alcance por muy peligrosos que éstos
sean.
Valentía
significa seguir los impulsos del corazón.
Hay millones de mujeres que cada día llevan
a cabo actos de gran valentía. No se trata
solo del acto individual que transforma una
reseca comunidad sino de la repetición de
los actos. Tal como me dijo una vez una joven
monja budista <<Las gotas de agua
traspasan la piedra>>.
Además, hay en
casi todas las comunidades un aspecto oculto
que fomenta la opresión de las vidas
salvajes, espirituales y creativas de las
mujeres. Dicha opresión consiste en animar a
las mujeres a <<delatarse>>
mutuamente y a someter a sus hermanas (o
hermanos) a unas restricciones que no
reflejan la capacidad de relación presente
en los valores familiares de la naturaleza
femenina.. la presión de la sociedad obliga
no sólo a que una mujer delate a otra y la
exponga por tanto a un castigo por
comportarse de una manera femenina integral,
por horrorizarse o manifestar su
disconformidad ante las injusticias, sino
también a que las mujeres de mas edad
colaboren en la opresión física, mental y
espiritual de las más jóvenes, las menos
poderosas o las mas desvalidas, y a que las
mas jóvenes se nieguen a atender las
necesidades de las que son mucho mayores que
ellas.
Cuando una
comunidad es hostil a la vida natural de una
mujer, en lugar de aceptar las etiquetas
peyorativas o irrespetuosas que se le aplican
a la mujer puede y debe como el patito
feoresistir y aguantar buscando el
lugar que le corresponde y, a ser posible,
vivir más y superar la prosperidad y la
creatividad de aquellos que la habían
denigrado.
Ojalá pudiera
decir que hoy en día las trampas para
mujeres ya no existen o que las mujeres son
tan listas que ven las trampas desde lejos.
Pero no es así, el depredador esta todavía
presente en la cultura y sigue tratando de
socavar y destruir toda conciencia y todos
los intentos de alcanzar la plenitud. El
dicho según el cual las libertades tienen
que reconquistarse cada veinte años encierra
una gran verdad. A veces, parece que hay que
conquistarlas cada cinco minutos.
Sin embargo, la
naturaleza salvaje nos enseña que tenemos
que enfrentarnos a los desafíos a medida que
se van produciendo. Cuando los lobos son
acosados no dicen <<¡Oh, no! ¡Ya
estamos otra vez!>>. Saltan, brincan
corren, se lanzan, se hechan a la garganta,
hacen lo que tienen que hacer. Por
consiguiente, no debemos escandalizarnos por
el hecho que se produzca una entropía y un
deterioro y de que haya que pasar por
momentos difíciles. Las cuestiones que
tienden una trampa a la alegría de las
mujeres siempre cambiaran de forma y de
aspecto, pero, en nuestra naturaleza
esencial, encontraremos toda la fuerza y la
libido necesarias para llevar a cabo los
actos imprescindibles del corazón.
Nuestra psique
se acostumbra a las descargas dirigidas
contra nuestra naturaleza salvaje. Nos
adaptamos a la violencia contra la sabia
naturaleza de la psique. Procuramos ser
buenas normalizando lo anormal y, como
consecuencia de ello, perdemos nuestra
capacidad de huir. Perdemos la capacidad de
defender los elementos del alma y de la vida
que a nuestro juicio son mas valiosos.
Perdemos tantas cosas significativas cuando
abandonamos la vida hecha a mano que
necesariamente tienen que producirse toda
suerte de lesiones en la psique, la
naturaleza, la cultura, la familia, etc. El
daño a la naturaleza es concomitante con el
aturdimiento de la psique de los seres
humanos. Ambos van y deben
considerarseunidos. Cuando un grupo
comenta lo mucho que se equivoca lo salvaje y
el otro grupo replica que lo salvaje ha
sufrido un agravio, hay algo que falla
drásticamente. En la psique instintiva, la
Mujer Salvaje contempla el bosque y ve en él
un hogar para sí misma y para todos los
seres humanos. Pero otros, al contemplar el
mismo bosque quizá lo vean como un terreno
sin arboles e imaginen sus bolsillos llenos a
rebosar de dinero. Se trata de graves
fracturas en la capacidad de vivir y dejar
vivir de manera que todos podamos vivir.
Sabemos por
otros acontecimientos parecidos que se han
producido a lo largo de nuestra vida que,
cuando las mujeres no hablan, cuando no
hablan suficientes personas, la voz de la
Mujer Salvaje enmudece y, por consiguiente,
en el mundo enmudece también lo natural y lo
salvaje. Y, al final, enmudecen el lobo, el
oso y los depredadores. Enmudecen los cantos,
los bailes y las creaciones. Enmudecen el
amor, las reparaciones y los abrazos.
Privados del aire puro, el agua y las voces
de la conciencia.
Muchas mujeres
consiguen en cierto modo resistir en estado
de cautividad, pero viven media vida o un
cuarto de vida o una milésima parte de vida.
Lo consiguen, pero a costa de vivir amargadas
hasta el fin de sus días. Es posible que se
desesperen y, como un niño que se ha pasado
el rato llorando desconsoladamente sin que
nadie acuda a consolarlo, pueden hundirse en
el silencio y en una desesperanza mortal.
Después sobreviene el cansancio y la
desesperación. La jaula esta cerrada.
La vida de
nuestras mujeres creativas ha seguido esta
pauta. En su adolescencia, Janis Joplin
intento adaptarse a las costumbres de su
pequeña localidad. Después se revelo un
poquito, subió a las colinas por la noche y
canto en ellas en compañía de
<<gentes del mundillo
artístico>>. Cuando la escuela llamo a
sus padres para informarles de la conducta de
su hija, la joven inicio una doble vida,
comportándose por fuera con discreción
mientras cruzaba de noche la frontera del
estado para ir a escuchar música de jazz.
Fue a la universidad, enfermo gravemente a
causa de su adicción a distintas
substancias, se <<reformo>> y
trato de comportarse con normalidad. Poco a
poco se hundió de nuevo en la bebida, fundo
un pequeño grupo musical, consumió
distintos tipos de droga y se puso los
zapatos rojos en serio. Bailó y bailó hasta
morir de sobredósis a la edad de veintisiete
años.
No fue su
música ni sus canciones ni el desbordamiento
de su vida creativa lo que la mato. Fue su
falta de instinto para identificar las
trampas, para darse cuenta de que ya era
suficiente, para crear unos limites alrededor
de su propia salud y su bienestar, para
comprender que los excesos quiebran primero
unos pequeños huesos psíquicos y después
otros mas grandes hasta que, al final, todos
los apuntalamientos de la psique se derrumban
y una persona deja de ser una poderosa fuerza
y se convierte en un charco.
Solo necesitaba
una sabia voz interior que la animara a
resistir, un retazo de instinto que la
indujera aguantar hasta que pudiera iniciar
la laboriosa tarea de reconstruir el sentido
y el instinto interior. Hay una voz salvaje
que vive en el interior de todas nosotras y
que nos susurra: <<Resiste el tiempo
suficiente... resiste el tiempo suficiente
para que renazca tu esperanza y abandones la
frialdad y las medias verdades defensivas,
para que te arrastres, cinceles y te abras
camino a golpes; resiste lo suficiente para
ver lo que te conviene, para recuperar la
fuerza, para intentar algo que te de
resultado, resiste lo bastante para alcanzar
la línea de meta, no importa el tiempo que
tardes ni la forma en que lo hagas...>>
A veces, es
difícil darnos cuenta de cuando perdemos
nuestros instintos, pues se trata a menudo de
un proceso insidioso que no se produce en un
día sino a lo largo de un prolongado periodo
de tiempo. Además, el adormecimiento del
instinto es respaldado con frecuencia por
toda la cultura circundante y, a veces,
incluso por otras mujeres que aceptan su
perdida con tal de integrarse en una cultura
que no conserva ningún hábitat nutritivo
para la mujer natural.
La adicción y
la condición de fiera están relacionadas
entre si. Casi todas las mujeres han sido
capturadas por lo menos durante algún tiempo
y algunas durante periodos muy prolongados.
Algunas sólo han sido libres in útero.
Y, durante su cautiverio, todas pierden
cantidades variables de instinto. Algunas
pierden el instinto que percibe quién es una
buena persona y quién no y, como
consecuencia de ello, suele extraviarse.
Otras ven mermada su capacidad de reaccionar
ante las injusticias y se convierten en
involuntarias mártires dispuestas a tomar
represalias. Otras sufren un debilitamiento
del instinto de huida o de lucha y se
convierten en víctimas. La lista es
interminable. En cambio, la mujer que
conserva su mente salvaje rechaza los
convencionalismos cuando no son nutritivos ni
sensatos.
El abuso de
sustancias tóxicas constituye una verdadera
trampa. Las drogas y el alcohol se parecen
mucho a un amante que al principio trata bien
a la mujer y a continuación le pega, se
disculpa, la trata bien durante algún tiempo
y después le vuelve a pegar. La trampa
reside en el hecho de intentar quedarse por
lo que la situación tiene de bueno,
procurando pasar por alto lo malo. Es un
error que jamas da buen resultado.
Joplin empezó
a cumplir también los deseos salvajes de los
demás. Empezó a mostrar la clase de
presencia arquetípica que los demás no se
atrevían a mostrar. La gente aplaudía su
rebeldía como si ella pudiera liberar a los
demás de su situación, convirtiéndose en
salvaje en su nombre.
Janis hizo otro
intento de adaptarse a las normas antes de
iniciar el descenso al abismo de la
posesión. Se unió al grupo de otras
poderosas pero lastimadas mujeres que
actuaban como chamanes ambulantes para las
masas. Ellas también se agotaron y cayeron
del cielo. Frances Farmer, Billie Holiday,
Anne Sexton, Sylvia Plath, Sara Teasdale,
Judy Garland, Bessie Smith, Edith Piaf y
Frida Kahlo; por desgracia, la vida de
algunos de nuestros prototipos preferidos de
salvajes artistas termino prematuramente.
Una mujer fiera
no es lo bastante fuerte como para
representar un ansiado arquetipo para todo
mundo sin desmoronarse. La fiera tendría que
estar inmersa en un proceso curativo. No le
pedimos a una persona que se encuentra en
vías de recuperación que suba el piano al
piso de arriba. La mujer que regresa necesita
tiempo para recuperar las fuerzas.
La adicción es
una Baba Yagá que ha perdido el juicio,
devora a las niñas perdidas y las deja
tiradas en la puerta del verdugo.

EN LA
CASA DEL VERDUGO.
uando, en los
casos mas extremos, la naturaleza salvaje ha
sido prácticamente aniquilada, cabe la
posibilidad de que se produzca en la mujer un
deterioro y/o una psicosis esquizoide. Puede
que de pronto se quede en la cama, se niegue
a levantarse o se dedique a pasear en bata
por la casa, deje tres cigarrillos encendidos
en un cenicero, se ponga a llorar sin poder
contenerse, vague sin rumbo por las calles
con el cabello enmarañado, abandone
bruscamente a su familia. Es posible que
experimente tentaciones suicidas y que se
mate accidentalmente o de manera deliberada.
Pero lo más probable es que la mujer se
sienta muerta. Que no se sienta ni bien ni
mal; simplemente que no sienta nada.

EL REGRESO DE LA VIDA HECHA
A MANO,
LA CURACION DE LOS INSTINTOS DAÑADOS.
esde un punto
de vista psíquico, es bueno hacer un alto en
el camino, crearse un lugar donde descansar y
recuperarse tras haber escapado de una
carestía alimenticia. No es demasiado
tomarse uno o dos años para examinar las
propias heridas, buscar una guía, aplicar
medicinas y pensar en el futuro. Uno o dos
años son muy poco tiempo. La fiera es una
mujer que regresa. Esta aprendiendo a
despertar, a prestar atención, a dejar de
ser ingenua y desinformada. Asume la
responsabilidad de su propia vida, para
reaprender los profundos instintos femeninos
reviste vital importancia comprender ante
todo de que manera éstos fueron decomisados.
Tanto si las
lesiones se infligieron al arte, las
palabras, los estilos de vida, los
pensamientos o ideas, y aunque la mujer se
haya metido a sí misma en un enredo,
conviene que se abra paso a través de la
maraña y siga adelante. Más allá del deseo
y del anhelo, más allá de los métodos
cuidadosamente razonados acerca de los cuales
nos gusta hablar y hacer proyectos, una
simple puerta está esperando que la
crucemos. Al otro lado están los nuevos
pies. Crúzala. A rastras, en caso necesario.
Deja de hablar y de obsesionarte. Limítate a
hacerlo.
Los peligros,
las trampas, y los cebos envenenados que
acechan a la mujer salvaje son los propios de
su cultura. Aquí he enumerado los que son
comunes a la mayoría de las culturas. Las
mujeres pertenecientes a distintas etnias y
religiones tendrán percepciones especificas
adicionales. Estamos trazando en sentido
simbólico el mapa de los bosques en los que
vivimos. Estamos señalando dónde habitan
los depredadores y describiendo su modus
operandi. Dicen que una loba conoce a
todas las criaturas de su territorio en
varios kilómetros a la redonda. Este
conocimiento le permite vivir con la máxima
libertad posible.
La
recuperación del instinto perdido y la
curación del instinto lesionado está al
alcance de nuestra mano, pues éste regresa
cuando una mujer presta atención,
escuchando, contemplando y recibiendo el
mundo que la rodea y actuando tal como ve
actuar a las demás mujeres; con eficiencia,
eficacia y sensibilidad. La ocasión de
observar el comportamiento de las restantes
mujeres que conservan los instintos intactos
es esencial para recobrar el instinto. Al
final, el hecho de prestar atención,
observar y comportarse de una manera integral
se convierte en una pauta con un ritmo
determinado que se practica y se aprende
hasta que vuelve a convertirse en
automática.
Si nuestra
naturaleza salvaje ha sido herida por algo o
por alguien, nos negamos a echarnos al suelo
y morir. Nos negamos a normalizar esta
herida. Recurrimos a nuestros instintos y
hacemos lo que hay que hacer. La mujer
salvaje es por naturaleza vehemente y
talentosa. Pero, como consecuencia de su
alejamiento de los instintos, es también
ingenua, está acostumbrada a la violencia y
acepta sumisamente la expatriación y la
exmatriación. Los amantes, las drogas, la
bebida, el dinero, la fama y el poder no
pueden reparar demasiado el daño que ha
sufrido. Pero si puede hacerlo un gradual
regreso a la vida instintiva. Para ello, una
mujer necesita a una madre, una madre salvaje
<<suficientemente buena>>. ¿Y a
que no saben quien esta esperando convertirse
en esta madre? La Mujer Salvaje se pregunta
por que razón la mujer tarda tanto en estar
con ella, no simplemente algunas veces o
cuando le interesa sino de manera habitual.
Ya adivinaremos
cuando existen motivos de preocupación,
pues, por regla general, el equilibrio
ensancha nuestras vidas mientras que el
desequilibrio las empequeñece.
Seria necio
creer que, por el hecho de haber comido hoy,
mañana no estaremos hambrientos. Y también
seria estúpido creer que, una vez resuelta
una cuestión, la habremos resuelto
definitivamente, y, una vez aprendida una
cosa, siempre seremos conscientes de ella.
No, la vida es un gran cuerpo que crece y
disminuye en distintas zonas y a distintos
ritmos. Cuando nos comportamos como el
cuerpo, trabajando con miras al nuevo
desarrollo, abriéndonos paso entre la
mierda, respirando o descansando, estamos
muy vivas y nos encontramos en el interior de
los ciclos de la Mujer Salvaje. Si
consiguiéramos comprender que nuestra
tarea consiste en seguir realizando la tarea,
nos sentiríamos mucho mas orgullosas y
estaríamos mucho mas tranquilas.
<<El que
no sabe aullar no encontrara su
manada..>>
Si deseas
recuperar a la Mujer Salvaje, no permitas que
te capturen. Con los instintos bien aguzados
para no perder el equilibrio, salta donde
quieras, aúlla a tu gusto, toma lo que haya,
averigua todo lo que puedas, examínalo todo,
contempla lo que puedas ver. Baila con
zapatillas rojas pero cerciórate de que son
las que tu has hecho a mano. Te aseguro que
te convertirás en una mujer rebosante de
vitalidad.
© 1992 / 1995
por Clarissa Pinkola Estés, Ph.D.