LA MUJER
ESQUELETO:
EL ENFRENTAMIENTO CON LA NATURALEZA DE LA
VIDA / MUERTE / VIDA.
los lobos se
les dan muy bien las relaciones. Cualquiera
que haya observado el comportamiento de los
lobos se habrá dado cuenta de la profundidad
de sus vínculos. Las parejas suelen ser de
por vida. Aunque se registren conflictos y
desacuerdos entre los miembros de la pareja,
sus fuertes vínculos les permiten superarlos
y conocer juntos duros inviernos, numerosas
primaveras, largos paseos, nuevas camadas,
viejos depredadores, danzas tribales y cantos
corales. Las necesidades de relación de los
seres humanos no difieren demasiado de las
suyas.
A diferencia de
los seres humanos, los lobos no piensan que
los altibajos de la vida, la energía, la
fuerza, el alimento o las oportunidades sean
sorprendentes o constituyan un castigo. Las
cumbres y los valles están simplemente ahí
y los lobos los recorren con la mayor
eficacia y naturalidad posible. La naturaleza
instintiva posee la prodigiosa capacidad de
vivir todas las circunstancias positivas y
todas las consecuencias negativas sin
interrumpir la relación con el yo y con los
demás.
El lobo afronta
los ciclos de la naturaleza y el destino con
buena voluntad e ingenio y con la paciencia
necesaria para permanecer unido a la propia
pareja y vivir lo mejor que ueda durante el
mayor tiempo posible. Sin embargo, para que
los seres humanos puedan vivir y entregar su
lealtad de esta manera tan acertada y tan
sabia, tan protectora y tan sensible, es
necesario que éstos se enfrenten con aquello
que más temen. Y no hay manera de evitarlo,
tal como veremos más adelante. Hay que
acostarse con Doña Muerte.
El arquetipo de
la fuerza de la Vida/Muerte/Vida ha sido muy
mal interpretado en muchas culturas modernas.
En algunas ya no se comprende que la Dama de
la Muerte representa una pauta esencial de la
creación. gracias a sus amorosos cuidados,
la vida se renueva. En muchas tradiciones
populares las figuras femeninas de la muerte
son objeto de representaciones
espectaculares: lleva una guadaña y
<<cosecha>> a los que menos lo
esperan, besa a sus víctimas y deja los
cadáveres a su espalda o asfixia a la gente
y después se pasa la noche lanzando gemidos
de dolor.
Pero en otras
culturas como la de las Indias orientales y
la Maya, que han conservado las enseñanzas
acerca de la rueda de la vida y la muerte, la
Dama de la Muerte envuelve a los moribundos,
alivia su dolor y los consuela. En el curanderismo,
dicen que da la vuelta al niño en el vientre
y lo coloca boca abajo para que pueda nacer.
Dicen que guía las manos de la comadrona,
abre los caminos de la leche de la madre en
los pechos y consuela a todos los que lloran
solos. Lejos de despreciarla, los que la
conocen en su ciclo completo respetan su
generosidad y sus lecciones.
Desde el punto
de vista arquetípico, la naturaleza de la
Vida/Muerte/Vida es un componente básico
dela naturaleza instintiva. En el mito y el
folclore se le llama la Dama de la Muerte;
Coatlicue; Hel; Berchta; Ku'an Yin;Baba Yagá;
la Dama de Blanco; La Belladona
Misericordiosa; y, formando un grupo de
mujeres, las griegas Graeae, las Damas
grises. Desde la Banshee, en su
carruaje hecho de nubes nocturnas, hasta La
Llorona de la orilla del río, desde el
ángel oscuro que roza a los seres humanos
con la punta de su ala hundiéndolos en un
éxtasis hasta el fuego de los pantanos que
aparece cuando la muerte es inminente, los
cuentos están llenos de estos vestigios de
las antiguas personificaciones de la diosa de
la creación.
Buena parte de
nuestro conocimiento de la Vida/Muerte/Vida
está contaminada por nuestro temor a la
muerte. De ahí que nuestra capacidad de
movernos al ritmo de los ciclos de esta
naturaleza sea un tanto escasa. Estas fuerzas
no <<nos hacen nada>>. No son
ladrones que nos roban las cosas que más
queremos. Esta naturaleza no es un conductor
que atropella lo que más apreciamos y se da
a la fuga. No, las fuerzas de la
Vida/Muerte/Vida forman parte de nuestra
propia naturaleza, forman parte de una
interior que conoce los pasos de la danza de
la Vida y la Muerte. Está integrada por los
aspectos de nuestra personalidad que saben
cuándo algo puede, debe y tiene que nacer y
cuándo tiene que morir. Es una maestra muy
sabia, siempre y cuando nosotros sepamos
aprender su ritmo. Rosario Castellanos, la
mística y poeta mexicana, escribe a
propósito de la entrega a las fuerzas que
gobiernan la vida y la muerte:
... Dadme la
muerte que me hace falta...
s fácil
permanecer tendidos soñando simplemente con
el amor perfecto. Es una anestesia de la cual
tal vez jamás nos recuperemos como no sea
para apropiarnos despiadadamente de algo
valioso que se encuentra, sin embargo, fuera
de nuestra conciencia. Para los ingenuos y
heridos el milagro de la actuación de la
psique consiste en que, aunque uno esté
desanimado, aunque se muestre irreverente, no
quiera hacerlo, no lo espere en realidad, no
le apetezca, aunque se sienta indigno o no
esté preparado, tropezará accidentalmente y
de todos modos con el tesoro. Entonces al
alma le corresponde la tarea de no pasar por
alto lo que se ha encontrado, reconocer que
el tesoro lo es efectivamente y reflexionar
cuidadosamente acerca de lo que debe de hacer
a continuación.
Una parte de
todas las mujeres y de todos los hombres se
niega a saber que en todas las relaciones
amorosas la Muerte también tiene que
intervenir. Fingimos poder amar sin que
mueran nuestras ilusiones acerca del amor,
fingimos poder avanzar sin que jamás tengan
que morir nuestros vehementes arrebatos de
emoción. Pero en el amor, desde un punto de
vista psíquico, todo, absolutamente todo se
desmenuza. El ego no lo quisiera, pero así
tiene que ser y toda persona dotada de una
profunda naturaleza salvaje se muestra
inclinada a aceptarlo.
Amar significa
permanecer al lado de alguien. Significa
salir de un mundo de fantasía y entrar en un
mundo en el que es posible el amor duradero,
cara a cara, hueso a hueso, un amor hecho de
afecto. Amar significa quedarse cuando todas
las células gritan: <<¡Echa a
correr!>>
<< La
ignorancia es no saber nada y sentirse
atraído por lo bueno. La inocencia es
saberlo todo y seguir sintiéndose atraído
por lo bueno.>>
Dicen que todo
lo que nosotros estamos buscando también nos
busca a nosotros y que, si nos quedamos
quietos, nos encontrará. Es algo que lleva
mucho tiempo esperándonos. En cuanto llegue,
no te muevas. Descansa. Ya verás lo que
ocurre a continuación.
Así hay que
acercarse a la naturaleza de la Muerte, no
con astucia y artería sino con la confianza
del espíritu. La palabra
<<inocente>> se utiliza a menudo
para calificar a una persona sin criterio, a
un simplón, pero las raíces de la palabra
se refieren a alguien libre de lesiones y
daños. En español, la palabra inocente se
aplica a una persona que procura no hacer
daño a nadie, pero que también puede sanar
cualquier daño o herida que los demás le
hayan causado a ella.
En la psique
masculina hay una criatura, un hombre ileso
que cree en el bien, que no tiene dudas
acerca de la vida, que no sólo es sabio sino
que, además, no teme morir. Algunos lo
calificarían de yo guerrero. Pero es algo
más que eso. Es un yo espiritual, un joven
espíritu que, a pesar de los tormentos, las
heridas y los exilios, sigue amando por que
se trata de algo que es en sí mismo curativo
y reparador.
Cuando el
hombre derrama una lágrima, significa que ha
llegado a su dolor y se percata de ello
cuando lo toca. Se da cuenta de que ha vivido
una existencia a la defensiva por culpa de la
herida. Se da cuenta de las cosas que se ha
perdido en la vida por este motivo y de lo
paralizado que está su amor por la vida, por
su propia persona y por los demás. En los
cuentos de hadas las lágrimas cambian a las
personas, les recuerdan qué es lo más
importante y salvan sus almas. Sólo la
dureza del corazón impide el llanto y la
unión. Cuando un hombre entrega todo su
corazón, se convierte en una fuerza
asombrosa.
Con sus cuerpos
las mujeres viven muy cerca de la naturaleza
de la Vida/Muerte/Vida. Cuando las mujeres
están en su sano juicio instintivo, las
ideas e impulsos que las inducen a amar,
crear, creer y desear, nacen, viven su
tiempo, se desvanecen y mueren y vuelven a
nacer. Se podría decir que las mujeres ponen
en práctica este concepto de una manera
consciente o inconsciente en cada ciclo lunar
de sus vidas. Para algunas, la luna que
indica los ciclos está en el cielo. Para
otras es la Mujer Esqueleto que vive en su
psique.
Desde su propia
carne y sangre y desde los constantes ciclos
que llenan y vacian el rojo jarrón de su
vientre, una mujer comprende física,
emocional y espiritualmente que los cenits se
desvanecen y expiran y que lo que queda
renace con formas inesperadas y por medios
inspirados para reducirse de nuevo a nada y
ser concebido otra vez en toda su gloria.
Como se puede ver, los ciclos de la Mujer
Esqueleto discurren en toda la mujer, a
través de ella y por debajo de ella. No
podría ser de otro modo.
A veces, los
hombres que todavía huyen de la naturaleza
de la Vida/Muerte/Vida temen a semejante
mujer, pues intuyen que es una aliada natural
de la Mujer Esqueleto. Sin embargo, no
siempre fue así. El símbolo de la muerte
como transformadora espiritual es un vestigio
de una época en el que la Dama de la Muerte
era acogida como un pariente cercano, como
una hermana, un hermano, un padre, una madre
o un amante. En la ingeniería femenina, la
Mujer de la Muerte o la Doncella de la Muerte
siempre se ha considerado la portadora del
destino, la hacedora, la doncella de la
cosecha, la madre, la paseante fluvial y la
re-creadora; todas ellas siguiendo un ciclo.
A veces quien
huye de la naturaleza de la Vida/Muerte/Vida
insiste en considerar el amor como algo
exclusivamente positivo. Pero el amor en su
plenitud es toda una serie de muertes y
renacimientos. Abandonamos una fase, un
aspecto del amor, y entramos en otra. La
pasión muere y regresa. El dolor se aleja y
aparece de nuevo. Amar significa abrazar y,
al mismo tiempo, resistir muchos finales y
muchísimos comienzos... todos en la misma
relación.
© 1992 / 1995
por Clarissa Pinkola Estés, Ph.D.