a intuición
es el tesoro de la psique de la mujer, Es
como un instrumento de adivinación o una
bola de cristal, por medio de la cual la
mujer puede ver con una misteriosa visión
interior. Es como si tuviéramos
constantemente a nuestro lado a una sabia
anciana que nos dijera qué es lo que ocurre
exactamente y si tenemos que girar a la
derecha o a la izquierda. Es una variedad de La
Que Sabe, de La Mujer Salvaje.
Como mujeres
que somos echamos mano de nuestra intuición
y de nuestro instinto para olfatear las
cosas. Utilizamos todos nuestros sentidos
para extraer la verdad de las cosas, para
exprimir el alimento de nuestras ideas, para
ver lo que es necesario ver, saber lo que es
necesario saber, ser las guardianas de
nuestros propios fuegos creadores y adquirir
un mismo conocimiento de los ciclos de la
Vida/Muerte/Vida de toda la naturaleza... en
eso consiste ser una mujer iniciada.
El gran poder
de la intuición está formado por una vista
interior, un oído interior, una percepción
interior y una sabiduría interior tan
veloces como un rayo. Por medio del
cumplimiento de ciertas tareas, la intuición
de una mujer --este sabio ser que acompaña a
las mujeres dondequiera que vayan, examinando
todas las cosas de su vida y comentando la
verdad de todas ellas con infalible
precisión-- se vuelve a encajar en la psique
de la mujer. El objetivo es una afectuosa y
confiada relación con este ser al que hemos
dado en llamar <<la que sabe>>,
la esencia del arquetipo de la Mujer Salvaje.
Entre los
lobos, cuando una madre loba amamanta a sus
lobeznos, tanto la como sus crías pasan
mucho tiempo holgazaneando. Todos se echan
los unos encima de los otros en un gran
revoltijo; el mundo exterior y el mundo de
los desafíos quedan muy lejos. Sin embargo,
cuando la madre loba enseña finalmente a sus
lobeznos a cazar y a merodear, suele
mostrarles los dientes, los mordisquea, les
exige que se despabilen y los empuja si no
hacen lo que ella les pide.
Por
consiguiente, es justo que, para que podamos
proseguir nuestro desarrollo, cambiemos la
solícita madre interior que nos era
beneficiosa en nuestra infancia por otra
clase de madre, una madre que habita en los
más hondos desiertos psíquicos y es no solo
una escolta sino también una maestra, una
madre afectuosa, pero también severa y
exigente.
Guillaume
Apollinaire escribió: <<Los llevamos
al borde del abismo y les ordenamos que
volaran. Ellos se movieron. ''¡Volad!'', les
dijimos. Pero ellos no se movieron. Los
empujamos hacia
el abismo. Y entonces volaron.>> Es
frecuentemente que las mujeres teman dejar
morir la vida demasiado cómoda y demasiado
segura. A veces una mujer se ha recreado en
la protección de la madre demasiado buena y
desea seguir igual por tiempo indefinido.
Pero seguramente está dispuesta a sentirse
angustiada alguna vez, pues, de otro modo, se
hubiera quedado en el nido.
A veces, una
mujer teme quedarse sin seguridad o sin
certidumbre aunque solo sea por un breve
tiempo. Tiene mas pretextos que pelos tienen
los perros. Pero es necesario que se lance y
se mantenga firme sin saber lo que ocurrirá
a continuación. Solo así podrá recuperar
su naturaleza instintiva. Otras veces la
mujer se siente atada por el hecho de ser la
madre demasiado buena para otros adultos que
se han agarrado a sus tetas y no están
dispuestos a permitir que ella los abandone.
En este caso, la mujer tiene que propinarles
una patada con la pata trasera y seguir su
camino.
Y puesto que,
entre otras cosas, la psique soñadora
compensa todo aquello que el ego no quiere o
no puede reconocer, los sueños de una mujer
durante esta lucha están llenos, en
contrapartida, de persecuciones, callejones
sin salida, coches que no se ponen en marcha,
embarazos incompletos y otros símbolos que
representan el estancamiento de la vida. En
su fuero interno la mujer sabe que el hecho
de ser demasiado durante demasiado tiempo
equivale a estar un poco muerta.
¿Que utilidad
tiene esta intuición salvaje para las
mujeres? Como el lobo, la intuición tiene
garras que abren las cosas y las inmovilizan,
tienen ojos que pueden ver a través de los
escudos protectores de la persona y orejas
que oyen mas allá del alcance del oído
humano. Con estas formidables herramientas
psíquicas la mujer adquiere una astuta e
incluso precognitiva conciencia animal que
intensifica su feminidad y agudiza su
capacidad de moverse confiadamente en el
mundo exterior.
¿Que hay que
darle de comer a la intuición para que esté
debidamente alimentada y responda a nuestra
petición de explorar lo que nos rodea? Se le
da de comer vida... prestándole atención.
¿De que sirve una voz sin un oído que la
reciba? ¿De que sirve una mujer en la selva
de la megápolis o de la vida cotidiana si no
puede oír y fiarse de la voz de La Que
Sabe?. He oído decir a las mujeres, no
cien sino mil veces: <<Sé que hubiera
tenido que fiarme de mi intuición. Intuí
que debería/no debería haber hecho tal cosa
o tal otra, pero no hice caso.>>
Alimentamos el profundo Yo intuitivo
prestándole atención y siguiendo sus
consejos. Es un personaje por derecho propio,
un mágico ser del tamaño de una muñeca que
habita en la tierra psíquica del interior de
la mujer. Si el músculo no se ejercita, al
final se debilita. A la intuición le ocurre
exactamente lo mismo. Sin alimento, sin
ejercicio, se atrofia.
A menudo la
ruptura el vínculo entre la mujer y su
intuición salvaje se interpreta
erróneamente como una ruptura de la
intuición. Pero no es así. No es la
intuición la que se rompe sino más bien el
don matrilineal de la intuición, la
transmisión de la confianza intuitiva entre
una mujer y todas las mujeres de su linaje
que la han precedido, es este largo río de
mujeres que se ha represado. Como
consecuencia de ello, cabe la posibilidad de
que la comprensión de la sabiduría
intuitiva de una mujer se debilite, pero
ésta se puede recuperar y volver a
manifestar plenamente por medio del
ejercicio.
Buena parte de
la literatura acerca del tema del poder
femenino afirma que los hombres temen a este
poder. <<¡ Madre de Dios ! --siento
deseos de exclamar--. Hay muchas mujeres que
también tienen el poder femenino>>,
pues los viejos atributos y las fuerzas
femeninas son muy amplios y son en efecto
impresionantes. Se comprende que la primera
vez que se enfrentan cara a cara con los
Viejos Poderes Salvajes tanto los hombres
como las mujeres los miren con inquietud y
den media vuelta; y que lo único que veamos
de ellos sea el envés de las pezuñas y las
atemorizantes colas de lobo volando al
viento.
Para que los
hombres puedan aprender a resistirlo, está
clarísimo que las mujeres tienen que
aprender a resistirlo. Para que los hombres
puedan comprender a las mujeres, éstas
tendrán que enseñar las configuraciones del
femenino salvaje. Ser fuerte no significa
tener músculos y hacer flexiones, Significa
afrontar la propia numinosidad sin huir,
viviendo activamente con la naturaleza
salvaje cada una a su manera. Significa poder
aprender, poder resistir lo que sabemos,
Significa resistir y vivir.
n la
mitología, el lienzo tejido es obra de las
madres de la Vida/Muerte/Vida. Por ejemplo,
en el Viejo Continente tenemos a Las Tres
Parcas: Clóto, Láquesis y Átropo. En el
nuevo continente tenemos a la Na'ashjé'ii
Asdzáá, la mujer araña que regalo el
don de los tejidos a los diné (los navajos).
Estas madres de la Vida/Muerte/Vida enseñan
a las mujeres la sensibilidad necesaria para
identificar lo que tiene que morir y lo que
tiene que vivir, lo que se tiene que cardar y
lo que se tiene que tejer. En el simbolismo
arquetípico, las prendas de vestir
representan la persona, lo primero de
nosotros que ven los demás. La persona es
una especie de camuflaje que solo permite a
los demás ver de nosotros lo que nosotros
queremos que vean y nada más. Pero la persona
tiene también otro significado mas
antiguo, el que se encuentra presente en
todos los ritos mesoamericanos y que tan bien
conocen las cantadoras, cuentistas y
curanderas. La persona no es una simple
mascara detrás de lo que uno se oculta sino
una presencia que eclipsa la personalidad
exterior. En este sentido, la persona o
mascara es un signo de categoría, virtud,
carácter y autoridad. Es el significador
exterior, la exhibición externa del dominio.
La naturaleza
instintiva tiene la habilidad de medir las
cosas a primera vista, pesar en un instante,
limpiar los desperdicios que rodean una idean
identificar la esencia de las cosas,
infundirle vitalidad, guisar las ideas crudas
y preparar comida para la psique. Imagina que
la psique es un jardín. El jardín es una
conexión concreta con la vida y la
muerte. Incluso
podría decirse que existe una religión del
jardín, pues este nos imparte
unas profundas
lecciones psicológicas y espirituales.
Cualquier cosa que le pueda ocurrir a un
jardín le puede ocurrir también al alma y a
la psique: demasiada agua, demasiado poca,
plagas, calor, tormentas, invasiones,
milagros, muerte de las raíces,
renacimiento, beneficios, curación,
florecimiento, recompensas, belleza.
Durante la vida
del jardín, las mujeres llevan un diario en
el que anotan todas las señales de
aparición y desaparición de la vida. Cada
entrada crea un alimento psíquico. En el
jardín aprendemos a dejar que los
pensamientos, las ideas, las preferencias,
los deseos e incluso los amores vivan y
mueran. Plantamos, arrancamos, enterramos,
Secamos las semillas, las sembramos, las
mojamos, las cuidamos y cosechamos.
El jardín es
una practica de meditación en cuyo
transcurso vemos cuando es preciso que algo
muera. En el jardín se puede ver llegar el
momento tanto de la fructificación como de
la muerte. En el jardín nos movemos, no
contra sino con las inhalaciones y las
exhalaciones de una mas vasta naturaleza
salvaje.
A través de
esta meditación reconocemos que el ciclo de
la Vida/Muerte/Vida es algo natural. tanto la
naturaleza que da vida como la que se
enfrenta con la muerte están deseando
nuestra amistad y nuestro eterno amor. En el
transcurso de este proceso nos convertimos en
algo análogo a lo salvaje cíclico. Tenemos
capacidad para infundir energía y fortalecer
la vida y también para apartarnos del camino
de lo que se muere.
<<saber
demasiado puede hacer envejecer
prematuramente a una persona>>
La mujer tiene
que saber elegir con prudencia tanto a los
amigos como a los amantes, pues tanto los
unos como los otros pueden convertirse en
perversas madrastras y malvadas hermanastras.
En el caso de los amantes, solemos
atribuirles el poder de unos grandes magos.
Es fácil que así sea, pues el hecho de
llegar a una autentica intimidad es algo así
como abrir un mágico taller de purísimo
cristal, o eso por lo menos nos parece a
nosotras.
Un amante puede
crear y/o destruir hasta nuestras conexiones
más duraderas con nuestros propios ciclos e
ideas. Hay que evitar al amante destructivo.
El mejor amante es el que esta hecho de
poderosos músculos psíquicos y tierna
carne. A la mujer Salvaje tampoco le viene
mal un amante un poco
<<psíquico>>, es decir, una
persona capaz de <<ver su corazón por
dentro>>.
Cuando a la
Mujer Salvaje se le ocurre una idea, el amigo
o amante jamas le dirá: <<Pues no
se... me parece una autentica bobada [una
exageración, una cosa imposible, muy cara,
etc.].>> Un verdadero amigo jamas dirá
eso. Puede que diga: <<No se si lo
entiendo. Dime como lo ves. Explícame como
piensas hacerlo.>> Un amante/amigo que
la considere una criatura viva que esta
creciendo como el árbol crece en la tierra o
una planta de ficus en la casa o una rosaleda
en el patio de atrás, un amante y unos
amigos que la miren como un autentico ser
vivo que respira y que es humano, pero esta
hecho, además, de otras muchas cosas
bonitas, húmedas y mágicas, un amante y
unos amigos que presten su apoyo a la
criatura que hay en ella, estas son las
personas que le convienen a la mujer, pues
serán sus amigos del alma toda la vida. La
esmerada elección de los amigos y amantes y
también de los profesores es esencial para
conservar la conciencia, la intuición y la
ardiente luz que ve y sabe.
Otra manera de
fortalecer la conexión con la intuición
consiste en no permitir que nadie reprima
nuestras mas intensas energías... es decir
nuestras opiniones, nuestros pensamientos,
nuestras ideas, nuestros valores, nuestra
moralidad y nuestros ideales. En este mundo
hay muy pocas cosas acertadas/equivocadas o
buenas/malas. Pero sí hay cosas útiles y
cosas inútiles. Asimismo, hay cosas que a
veces son destructivas y también hay cosas
creativas. Hay acciones debidamente
integradas y dirigidas a un fin
determinado y
otras que no lo están. Sin embargo, tal como
sabemos, la tierra de un jardín se tiene que
remover en otoño con el fin de prepararla
para la primavera. Las plantas no pueden
florecer constantemente. Pero los que han de
dictar los ciclos ascendentes y descendentes
de nuestra vida son nuestros propios ciclos
innatos, no otras fuerzas o personas del
exterior y tampoco los complejos negativos de
nuestro interior.
Una de las
consecuencias mas extraordinarias del uso de
la intuición y de la naturaleza instintiva
consiste en la aparición de una infalible
espontaneidad. Espontaneidad no es sinónimo
de imprudencia. No es una cuestión de
<<lanzarse y soltarlo>>. Los
buenos limites todavía son importantes.
Sherezade, por ejemplo, tenia unos limites
excelentes. Utilizaba su inteligencia para
agradar al sultán, pero, al mismo tiempo,
actuaba de tal forma que éste la valorara.
Ser autentica no significa ser temeraria sino
dejar que hable La voz mitológica. Y
eso se consigue apartando provisionalmente a
un lado el ego y permitiendo que hable
aquello que quiera hablar.
©1992 / 1995
por Clarissa Pinkola Estés, Ph.D.