Capitulo 2


ntre los
lobos, cuando la hembra deja a las crías
para ir a cazar, los pequeños intentan
seguirla al exterior de la guarida y bajar
con ella por el camino. Entonces ella les
ruge, se abalanza sobre ellos y les pega un
susto de muerte para obligarlos a huir y
regresar corriendo a la guarida. La madre
sabe que sus crías aun no saben valorar y
sopesar a otras criaturas. Ignoran quien es
el depredador y quien no. Pero a su debido
tiempo ella se lo enseñara por las buenas y
por las malas.
Como los
lobeznos, las mujeres necesitan una
iniciación parecida en la que se les enseñe
que los mundos interior y exterior no siempre
son lugares placenteros. Muchas mujeres ni
siquiera han recibido las lecciones básicas
que una madre loba les da a sus crías acerca
de los depredadores, como, por ejemplo: si es
amenazador y mas grande que tu, huye; si es
mas débil, decide que es lo que quieres
hacer; si esta enfermo, déjalo en paz; si
tiene púas, veneno, colmillos o garras
afiladas, retrocede y aléjate en dirección
contraria; si huele bien, pero esta enroscado
alrededor de unas mandíbulas de metal, pasa
de largo.
La tarea mas
profunda suele ser la mas obscura. Una mujer
valiente y juiciosa procurara cultivar la
peor tierra de la psique, pues, si solo
cultiva la mejor, obtendrá a cambio el peor
panorama de lo que ella es. La mujer valiente
no teme investigar lo peor. Ello garantizara
un incremento del poder de su alma a través
de las percepciones y oportunidades de
examinar de nuevo la propia vida y el propio
yo. En esta clase de explotación agraria de
su psique resplandece la Mujer Salvaje. No
teme a la obscuridad. No teme los despojos,
los desechos, las putrefacciones, el hedor,
la sangre, los huesos fríos, las muchachas
moribundas ni los esposos asesinos. Puede
verlo todo, puede resistirlo todo y puede
ayudar.
Dicen que,
entre los animales, el depredador y su presa
trenzan una misteriosa danza psíquica. Dicen
que, cuando la presa establece con el
depredador cierto tipo de servil contacto
visual y experimenta un temblor que produce
una leve ondulación de la piel sobre los
músculos, reconoce su propia debilidad y
accede a convertirse en su víctima. Hay
veces en que hay que temblar y correr, y hay
otras en que no es necesario hacerlo. En este
momento critico, una mujer no tiene que
temblar y no tiene que humillarse.
La mujer es
entonces, como una criatura salvaje que
olfatea una cosa y husmea por arriba y por
todas partes para averiguar lo que es, la
mujer es libre de buscar las verdaderas
respuestas a sus mas profundas y obscuras
preguntas. Y es libre de arrancarle los
poderes a la cosa que la ha atacado y de
transformar estos poderes que antes se
habían utilizado contra ella en su propio
beneficio. Eso es la Mujer Salvaje.
El hombre
obscuro que aparece en los sueños de todas
las mujeres, es como el siguiente: La mujer
esta sola, a menudo en su casa. En la
obscuridad del exterior hay uno o mas
merodeadores. Muerta de miedo, la mujer marca
el numero de emergencia de la policía para
pedir ayuda. De repente, se da cuenta de que
el merodeador esta con ella en la casa, muy
cerca de ella, incluso le parece percibir su
aliento... a lo mejor, hasta llega a
Tocarla... y ella no puede marcar el numero.
La mujer se despierta de golpe, respirando
afanosamente y con el corazón latiendo en su
pecho como un tambor. El sueño acerca del
hombre obscuro posee un aspecto marcadamente
físico. El sueño se acompaña a menudo de
sudoración, forcejeos, respiración afanosa,
aceleración de los latidos del corazón y, a
menudo, gritos y gemidos de terror.
Podríamos decir que el causante del sueño
ha transmitido sutiles mensajes a la mujer y
ahora le envía imágenes que hacen
estremecer su sistema nervioso autónomo para
que comprenda la urgencia del asunto.
l / los
antagonista(s) de este sueño del
<<hombre obscuro>> suelen ser, en
palabras de las propias mujeres,
<<terroristas, violadores, malhechores,
nazis de campos de concentración,
merodeadores, asesinos, criminales, gente
rara, hombres malos, ladrones>>. La
interpretación del sueño tiene varios
niveles según las circunstancias vitales y
los dramas interiores de la mujer.
El sueño en el
que aparece el hombre obscuro es un sueño
que produce temor y los sueños de este tipo
a menudo son muy buenos para la creatividad,
pues le revelan a las artistas lo que les
ocurrirá si se dejan freír hasta quedar
convertidas en unas desgraciadas con talento.
El sueño del hombre obscuro suele ser
suficiente para asustar a una mujer hasta el
extremo de inducirla a volver a crear. En el
peor de los casos, la mujer podrá crear por
lo menos una tarea que le ayude a aclarar el
significado del hombre obscuro en sus
sueños.
La amenaza del
hombre obscuro es una advertencia para todas
nosotras: si no prestas atención a los
tesoros que posees, estos te serán
arrebatados. De esta manera, cuando una mujer
ha tenido uno o varios sueños de este tipo,
cabe deducir que se está abriendo la enorme
puerta del territorio de iniciación en el
que se puede producir la revalorización de
sus cualidades. Allí se podrá identificar,
apresar y liquidar cualquier cosa que la haya
estado destruyendo y robando
sistemáticamente.
La cura, tanto
para la mujer ingenua como para aquella cuyo
instinto ha sido lesionado, es la misma;
Practicar la escucha de la propia intuición,
de la propia voz interior; hacer preguntas;
sentir curiosidad; ver lo que se tenga que
ver; oír lo que se tenga que oír; y actuar
después de acuerdo con aquello que una sabe
que es verdad. El alma recibe al nacer
facultades intuitivas. Es posible que éstas
estén cubiertas por años y años de cenizas
y excrementos, pero no es el fin del mundo,
pues todo eso se puede limpiar. Frotando,
rascando y practicando, la capacidad de
percepción puede recuperar su estado
inicial.
Es importante
recordar que, cada vez que tengamos sueños
protagonizados por el hombre obscuro, siempre
existirá el contrapeso de una fuerza
contraria preparada para echarnos una mano.
Cuando recurrimos a la energía salvaje para
compensar los efectos del depredador, ¿saben
quién aparece de inmediato? La Mujer Salvaje
se acerca salvando todas las vallas, los
muros y los obstáculos que el depredador ha
levantado. No es un icono que se cuelga en la
pared como si fuera un retablo. Es un ser
vivo que viene a nosotras en cualquier lugar
y en cualquier situación. Ella y el
depredador se conocen desde hace muchísimo
tiempo. Ella lo persigue a través de los
sueños, a través de los cuentos y los
relatos y a través de la vida entera de las
mujeres. Dondequiera que él esté está
ella, pues es la que contrapesa sus
depredaciones.
La Mujer
Salvaje enseña a las mujeres a no ser
<<amables>> cuando tengan que
proteger sus vidas emocionales. La naturaleza
salvaje sabe que el hecho de actuar con
<<dulzura>> en tales
circunstancias sólo sirve para provocar la
sonrisa del depredador. Cuando la vida
emocional está amenazada, el hecho de trazar
en serio una línea de contención es no
sólo aceptable sino también perceptivo.
Cuando la mujer así lo hace, su vida ya no
puede sufrir intromisiones durante mucho
tiempo, pues ella se da cuenta inmediatamente
de lo que ocurre y puede empujar de nuevo al
depredador al lugar que le corresponde. Ya no
es ingenua. Ya no es un blanco ni un
objetivo.
©1992 / 1995
por Clarissa Pinkola Estés, Ph.D.