LAS
DIOSAS OBSCENAS.
ay un ser que
habita en el subsuelo salvaje de la
naturaleza femenina. Esta criatura es nuestra
naturaleza sensorial y, como cualquier
criatura integral, tiene sus propios ciclos
naturales y nutritivos. Este ser es
inquisitivo, amante de la relación, a veces
rebosa de energía y otras permanece en
estado de reposo. Reacciona a los estímulos
sensoriales: la música, el movimiento, la
comida, la bebida, la paz, el silencio, la
belleza, la oscuridad.
Este aspecto de
la mujer es el que posee calor. No un calor
del tipo <<Vamos a acostarnos,
nena>>, sino un fuego subterráneo
cuyas llamas suben y bajan cíclicamente. A
partir de la energía que allí se libera, la
mujer actúa según le parece. El calor de la
mujer no es un estado de excitación sexual
sino un estado de intensa conciencia
sensorial que incluye su sexualidad, pero no
se limita a ésta.
Mucho se
podría escribir acerca del uso y el abuso de
la naturaleza sensorial de las mujeres y a
cerca de la manera en que ella y los demás
reprimen sus ritmos naturales o intentan
apagarlos por completo. Pero vamos a
centrarnos en su lugar en un aspecto que es
ardiente y decididamente salvaje y despide un
calor que mantiene caldeadas las buenas
sensaciones. En la época moderna apenas se
ha prestado atención a esta expresión
sensorial de las mujeres y, en muchos lugares
y momentos, incluso se la ha desterrado por
completo.
Hay un aspecto
de la sexualidad de las mujeres que en la
antigüedad se llamaba lo obsceno sagrado, no
con el significado con que hoy utilizamos la
palabra <<obsceno>> sino con el
de <<sexualmente sabio e
ingenioso>>, y se tributaban a las
diosas unos cultos dedicados en parte a la
irreverente sexualidad femenina.
La idea misma
de la sexualidad como algo sagrado y, más
concretamente, de la obscenidad como un
aspecto de la sexualidad sagrada, es esencial
para la naturaleza salvaje.
Había en las
antiguas culturas femeninas unas diosas de la
obscenidad así llamadas por su ingenua y,
sin embargo, astuta lascivia. Pero el
lenguaje, por lo menos en castellano,
dificulta enormemente la comprensión de las
<<diosas de la obscenidad>> como
no sea en términos vulgares.
He aquí el
significado del adjetivo
<<obsceno>> y otros vocablos
afines. A través de estos significados creo
que se comprenderá por qué razón este
aspecto del antiguo culto de la diosa fue
desterrado bajo tierra.
Me gustaría
que mis lectores consideraran estas tres
definiciones de diccionario y sacaran sus
propias consecuencias:
- Sucio: El significado del
termino se ha extendido hasta abarcar
cualquier tipo de suciedad y
especialmente el lenguaje obsceno
(1).
- Palabrota: Palabra obscena,
expresión utilizada también
actualmente para designar algo que se
ha convertido en social o
políticamente impopular o
sospechoso, a menudo a causa de
criticas y descalificaciones
injustificadas o por no seguir las
tendencias del momento.
- Obsceno: del hebreo antiguo Ob,
con el significado de
<<maga>>,
<<bruja>> (2).
~1~
Según el Diccionario Critico
Etimológico de J. Corominas: <<del
latín sucidus "húmedo,
jugoso", derivado de sucus,
"jugo", "savia". (N.
De la T.)
~2~
Según el Diccionario Critico
Etimológico de J. Corominas: <<del
latín obscenus, "siniestro,
fatal", "indecente,
obsceno". En latín los mejores mss.
Vacilan entre obscenus y obscaenus;
la etimología en latín es
dudosa>>. Según el Diccionario
Enciclopédico de la Lengua Inglesa
Webster, la palabra, de etimología
incierta, podría estar relacionada con
el termino latino caenum o cenum
<<suciedad>>,
<<cieno>>. (N. De la T.)
Todos estos
términos tienen cierto carácter despectivo
y, sin embargo, subsisten en todas las
culturas mundiales vestigios de cuentos que
han sobrevivido a las distintas purgas. En
ellos se nos dice que lo obsceno no es vulgar
en absoluto sino que más bien se parece a
una especie de criatura de naturaleza
fantástica que uno quisiera tener por amiga
y cuya visita desearía con toda el alma
recibir.
Y yo comprobaba
de que el hecho de ser una señora en una
situación inapropiada ahogaba a una mujer en
lugar de ayudarla a respirar. Para reír hay
que poder exhalar el aire e inspirar en
rápida sucesión. Sabemos por la
quinesiología y otras terapias corporales
como el Hakomi que el hecho de respirar nos
hace experimentar sensaciones que, cuando no
queremos sentir nada, contenemos la
respiración.
Cuando se ríe
la mujer respira libremente y, al hacerlo, es
posible que empiece a experimentar unas
sensaciones no autorizadas. ¿Y qué clase de
sensaciones son ésas? Pues bien, en
realidad, no son sensaciones sino un alivio y
un remedio para las sensaciones, un alivio y
un remedio que a menudo dan lugar a la
liberación de lagrimas reprimidas y a la
recuperación de recuerdos olvidados o la
rotura de las cadenas de la personalidad
sensual.
Comprendí que
la importancia de estas antiguas diosas de la
obscenidad quedaba demostrada por su
capacidad de soltar lo que estaba demasiado
tenso, borrar la tristeza, provocar en el
cuerpo una especie de humor que no pertenece
al intelecto sino al cuerpo y mantener
expeditos estos canales.
Lo obsceno en
el sentido que aquí hemos atribuido el
termino, es decir, una especie de
encantamiento sexual/sensual que produce una
agradable sensación emocional. En sentido
positivo pertenecen a la tierra fértil, el
barro, el cieno de la psique, la sustancia
creativa de la que procede todo el arte. De
hecho, las diosas sucias representan el
aspecto sexual y sagrado de la Mujer Salvaje.

BAUBO: LA
DIOSA DEL VIENTRE.
ay un dicho
muy expresivo: Ella habla por la
entrepierna. Hay cuentos de la
<<entrepierna>> en todo el mundo.
Uno de ellos es el cuento de Baubo, una diosa
de la antigua Grecia, la llamada
<<diosa de la obscenidad>>. Se le
atribuyen también otros nombres como, por
ejemplo, Yambe, y parece ser que los
griegos la tomaron prestada de otras culturas
más antiguas. Desde tiempos inmemoriales
existen arquetípicas diosas salvajes de la
sexualidad sagrada y de la naturaleza de la
Vida/Muerte/Vida.
Solo existe una
famosa referencia a Baubo en los escritos de
la antigüedad, lo cual parece indicar que su
culto fue destruido y quedó enterrado bajo
la estampida provocada por las distintas
conquistas. Tengo la corazonada de que en
algún lugar, quizá bajo las boscosas
colinas y los lagos de Europa y Oriente
Próximo, hay templos dedicados a ella,
incluso con objetos e iconos óseos.
Por
consiguiente no es de extrañar que muy pocas
personas hayan oído hablar de Baubo, pero no
olvidemos que un retazo de arquetipo puede
mantener la imagen del todo. Y el retazo lo
tenemos, pues conservamos un cuento
protagonizado por Baubo. Es una de las más
seductoras y picaras divinidades del Olimpo.
Pues se trata de una mujer, o más bien, una
especie de mujer sin cabeza, en la que sus
senos son sus ojos y la vulva su boca.
La pequeña
Baubo siempre me ha gustado mil veces más
que cualquier otra diosa de la mitología
griega, quizá más que ninguna otra figura.
Procede sin duda de las diosas del vientre
neolíticas, unas misteriosas figuras sin
cabeza y, a veces, sin brazos ni piernas. Nos
quedamos cortos diciendo que son
<<figuras de la fertilidad>>,
pues está claro que son mucho más que eso.
Son los talismanes de las conversaciones
femeninas, es decir, de la clase de
conversación que las mujeres jamas
mantendrían en presencia de un hombre como
no fuera en circunstancias extraordinarias.
Estas
figurillas representan unas sensibilidades y
unas expresiones únicas en todo el mundo;
los pechos y lo que se siente en el interior
de esas sensibles criaturas, los labios de la
vulva, en los que la mujer experimenta unas
sensaciones que los demás pueden imaginar,
pero que sólo ella conoce. Y la risa del
vientre que es una de las mejores medicinas
que pueda tener una mujer.
A veces cuesta
conseguir que los hombres se retiren para que
las mujeres puedan permanecer a solas entre
sí. Sé que en tiempos antiguos las mujeres
animaban a los hombres a que se fueran a
<<pescar>>. Se trata de una
estratagema utilizada por las mujeres desde
tiempos inmemoriales para que los hombres se
alejen y la mujer pueda quedarse sola o en
compañía de otras mujeres. Las mujeres
necesitan vivir de vez en cuando en una
atmósfera exclusivamente femenina, ellas
solas o con otras mujeres. Es un ciclo
femenino natural.
Por
consiguiente, te aconsejo que incluyas en tu
colección unos cuantos <<cuentecitos
guarros>>. Esta forma reducida de
cuento es una poderosa medicina. El divertido
cuento <<guarro>> no sólo puede
disipar una depresión sino también arrancar
la negra furia que oprime el corazón,
consiguiendo que la mujer sea más feliz que
antes. Pruébalo y verás.
Baubo posee
otra característica; ve a través de los
pezones. Para los hombres es un misterio,
pero cuando se lo comento a las mujeres,
éstas asienten enérgicamente con la cabeza
y dicen <<¡Ya sé lo que quieres
decir!>>.
El hecho de ver
a través de los pezones es ciertamente un
atributo sensorial. Los pezones son unos
órganos psíquicos que reaccionan a la
temperatura, el temor, la cólera, el ruido.
Son un órgano sensorial como lo son los ojos
de la cabeza.
En cuanto a lo
de <<hablar por la vulva>>, se
trata, desde un punto de vista simbólico, de
hablar desde la prima materia, el más
básico y más sincero nivel de verdad: el os
(*) vital. ¿Qué otra cosa se puede
decir sino que Baubo habla desde el barro
madre, la profunda mina, literalmente desde
las profundidades?.
(*) En latín,
hueso. (N. De la T.)
a risa de
carácter sexual tiene algo que la distingue
de cualquier otra risa provocada por cosas
más inocuas. Una risa sexual penetra muy
dentro de la psique, hace vibrar todo lo que
está suelto, juega sobre nuestros huesos y
hace que una deliciosa sensación nos recorra
todo el cuerpo. Es una forma de placer
salvaje que pertenece al repertorio psíquico
de todas las mujeres.
Lo sagrado y lo
sensual/sexual viven muy cerca el uno del
otro en la psique, pues ambos entran en
acción cuando el sujeto experimenta una
sensación de asombro causada no por la
intelectualización de algo sino por la
percepción de algo que recorre los caminos
físicos del cuerpo, algo que por un instante
o en todo momento, ya sea un beso, una
visión, una risa del vientre o cualquier
otra cosa, nos hace cambiar, nos sacude, nos
lleva a la cumbre, nos suaviza las arrugas y
nos ofrece un paso de baile, un silbido, un
autentico estallido de vida.
En lo sagrado,
lo obsceno y lo sexual siempre hay una risa
salvaje esperando, un breve paso de
silenciosa risa, o de desagradable risa de
bruja, o un jadeo que es una carcajada, o una
risa salvaje y animal, o un gorjeo que es
como un recorrido por la escala musical. La
risa es la cara oculta de la sexualidad de
las mujeres; tiene carácter físico, es
elemental, apasionada, revitalizadora y, por
consiguiente, excitante. Es una especie de
momentánea sexualidad de la alegría, un
verdadero amor sensual que vuela libremente,
vive, muere y renace por obra de su propia
energía. Es sagrado por que es curativo. Es
sensual por que despierta el cuerpo y las
emociones. Es sexual por que resulta
excitante y provoca oleadas de placer. No es
unidimensional, pues la risa es algo que una
persona comparte consigo misma y con muchas
otras personas. Es la sexualidad más salvaje
de la mujer.
Éste es sin
duda otro de los beneficios de las bromas y
de las risas compartidas entre mujeres. Todo
se convierte en una medicina para los tiempos
difíciles, es un tónico para más tarde. Es
una diversión buena, limpia y guarra. ¿Cabe
imaginar lo sexual y lo irreverente como algo
sagrado? Sí, sobre todo cuando son
medicinales y favorecen la integridad y la
reparación del corazón. Jung observo que,
cuando alguien acudía a su consulta
quejándose de algún trastorno sexual, la
mayoría de las veces el trastorno era un
problema del espíritu y del alma. Y, cuando
alguien le hablaba de un problema espiritual,
el verdadero problema solía ser de carácter
sexual.
En este
sentido, la sexualidad se puede considerar
una medicina para el espíritu y, por
consiguiente, algo sagrado. Cuando la risa
sexual es un remedio, se convierte en
una risa sagrada. Y cualquier cosa que
provoque una risa curativa también es
sagrada. Cuando la risa ayuda sin causar
daño, cuando una risa ilumina, realinea,
reordena y reafirma el poder y la fuerza, es
una risa saludable. Cuando la risa hace que
la gente se alegre de estar viva y de estar
ahí, más consciente del amor y fortalecida
por el eros, cuando disipa su tristeza y la
libra de la furia, es una risa sagrada.
Cuando la gente se siente más grande y
mejor, más generosa y sensible, la risa es
sagrada.
En el arquetipo
de la Mujer Salvaje hay mucho espacio para la
naturaleza de las diosas obscenas. En la
naturaleza salvaje, lo sagrado y lo
irreverente, lo sagrado y lo sexual, no
están separados entre sí sino que viven
juntos y yo me los imagino como un grupo de
mujeres muy viejas que esperan al final del
camino a que nosotras pasemos por allí.
Están allí en la psique esperando a que
pasemos, contándose mutuamente sus cuentos y
riéndose como locas.

Continuación:
Capitulo 12
La demarcación del territorio: Los límites
de la cólera y el perdón.

© 1992 / 1995
por Clarissa Pinkola Estés, Ph.D.